Los jardines de la residencia de la Embajada de Italia se transformaron en un escenario idílico donde la diplomacia, el arte y la calidez se fusionaron de manera perfecta. El embajador de Italia, Fabio Messineo, y su esposa, Silvia Abello de Messineo, abrieron las puertas de su hogar para recibir a un selecto grupo de invitados en la tradicional Serenata alla Repubblica, el preludio perfecto para las celebraciones de la Festa della Repubblica.
Una velada inspirada -según palabras del Embajador- en la tradición del presidente Sergio Mattarella, quien año tras año ofrece un concierto oficial en la Residencia del Quirinal, una costumbre que la legación diplomática en La Paz ha adoptado con éxito hace tres años.
Desde el ingreso a la residencia, el sello del diseño italiano se hizo notar con la exhibición de un elegante automóvil Fiat, que daba la bienvenida a los asistentes. Ya en el jardín, la propuesta visual logró un balance sublime al recrear la sofisticación de un salón de gala al aire libre, complementado perfectamente con las icónicas motocicletas Vespa dispuestas a un costado del espacio. Los imponentes árboles de pino no solo enmarcaron la escena, sino que se integraron a una iluminación espectacular con luces suspendidas que simulaban delicadas lámparas colgantes. Para contrarrestar el frío de la noche paceña, estratégicamente se dispusieron estufas externas que brindaron un ambiente de total confort, mientras que en medio de la naturaleza se levantaba el escenario listo para recibir a los grandes protagonistas de la velada: el Ensamble Sariri.
Palabras de hermandad y reconocimiento
Al inicio de la velada, tras la interpretación de las solemnes notas de los himnos nacionales, el embajador Fabio Messineo tomó la palabra para dar la bienvenida oficial y conmemorar los 80 años de la República. En su emotivo discurso, saludó a sus colegas del Cuerpo Diplomático —encabezados por el Nuncio Apostólico en su rol de Decano—, así como a los representantes de la comunidad italiana: Comités (Comité Italiano al Exterior), Círculo Italiano de La Paz, Comité Dante Alighieri, Cámara de Comercio Italo-Boliviana y el Patronato.
El diplomático no escatimó en agradecimientos, reconociendo el apoyo fundamental de importantes patrocinadores corporativos que hicieron posible la velada, como Tecnogym, Leonardo, Benetton, Fiat, Vespa, Illycafé, Delizia, Proesa Aperol, Hipermaxi y Passaporte del Vivo. Asimismo, dedicó palabras de gratitud al equipo organizador, al personal de la Embajada y, de manera muy especial, a su esposa, Silvia, destacando el esfuerzo coordinado de todos los que trabajaron día y noche para lograr el éxito del encuentro. Tras los aplausos, el Embajador invitó al escenario al Ensamble Sariri.
Viaje musical a través de la ópera, el cine y la tradición
El corazón de la noche latió al ritmo de la música con un programa impecablemente estructurado y explicado de manera amena por el propio embajador. La primera parte de la serenata transportó a los asistentes a la época dorada de la ópera con piezas icónicas de Giuseppe Verdi: fragmentos de La Traviata —recordando su accidentado estreno original— y el conmovedor Va, pensiero. El cierre de este bloque clásico llegó con la sublime Casta Diva de la ópera Norma de Vincenzo Bellini, melodía inmortalizada por la soprano María Callas.
Pasando a la década de los sesenta, el repertorio rindió tributo al género del Spaghetti Western y a las bandas sonoras que cambiaron la historia del cine, nacidas de la legendaria dupla compuesta por el director Sergio Leone y el compositor Ennio Morricone. Los invitados disfrutaron de los acordes de El bueno, el malo y el feo (1966), Érase una vez en el Oeste (1968) y la monumental Érase una vez en América. El tributo cinematográfico culminó evocando dos obras ganadoras del Premio Óscar: la emotiva melancolía de Cinema Paradiso y la vitalidad de La vida es bella, de Nicola Piovani.
El cierre de la noche adquirió un tinte festivo con un recorrido por la música pop italiana y un tributo especial a Sicilia. Con la guía siempre amena del Embajador, se dio paso a las piezas de grandes referentes como Gino Paoli, Ornella Vanoni, Mina, Matia Bazar, Pietro Mascagni y Nino Rota, finalizando la presentación artística con la emblemática y universal Volare (Nel blu dipinto di blu) de Domenico Modugno.
Tras los aplausos finales, que coronaron la impecable actuación del Ensamble Sariri, la velada culminó en los ambientes interiores de la residencia, donde los anfitriones e invitados disfrutaron de un elegante cóctel, celebrando el arte y los lazos de amistad italo-boliviana.
Serenata de gala en el preludio de los festejos de Italia
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