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Constitución Política, documento criticado

La crítica a la actual Constitución Política del Estado Plurinacional, proviene desde hace algunos años y se ha actualizado porque el presidente Rodrigo Paz recientemente ha anunciado que será objeto de modificación parcial. En primer lugar, esta Constitución es ilegítima, pues no fue aprobada por la Asamblea Constituyente, sino por un órgano extra constituyente, el Congreso ordinario. En segundo lugar, se trata de un documento idealista, debido a que fue elaborado sin tomar en cuenta la realidad del país. Sus aspectos principales son cuestionables.
En ese sentido, el Artículo primero, —que orienta al resto de la Constitución– anula la existencia de Bolivia como Nación y la define como Estado de Derecho Plurinacional Comunitario, lo cual determina que solo existe como Estado Plurinacional. Ese mismo artículo dispone que, a partir de 2009, la sociedad boliviana se funda en el pluralismo, es decir en política, economía, justicia, cultura, etc. Por ejemplo, conviven varias formas económicas, como feudalismo, capitalismo, socialismo y comunismo, Todas ellas funcionan al mismo tiempo. La justicia por ese pluralismo es comunitaria, socialista y se aplica de forma libre.
En síntesis, todo es plural o de muchos. Esa diversidad debe ser cumplida por todos los ciudadanos bolivianos. Pero también existen otros aspectos pluralistas. En efecto, esa CPE se dispone que Bolivia ya no está en marcha al futuro, sino al pasado. Señala que se debe retroceder al régimen comunitario de hace miles de años, para instalar el socialismo, sin pasar por la etapa capitalista. Por ello el partido de Evo Morales se denomina Movimiento al Socialismo, que gobernó por veinte años, hasta el mandato de Luis Arce.
También esta Constitución dispone la elección de magistrados por voto popular, sistema obsoleto rechazado en el mundo, y su aplicación resultó un fracaso. Está destinado a controlar desde el Ejecutivo la justicia y elimina la independencia de poderes, como ocurrió durante dos décadas de “masismo” en el poder.
Asimismo, es una Constitución discriminadora y racista. Por ejemplo, prohíbe vender sus terrenos a los campesinos propietarios de minifundios, pero autoriza a los medianos y grandes a vender y comprar tierras, es decir a gozar de la renta territorial y del derecho de propiedad. Esa misma disposición es racista, vale decir que, en teoría dice una cosa, en los hechos otra.
Además, esta CPE reconoce de palabra la propiedad de la tierra a campesinos con pequeñas parcelas, pero, a continuación, les prohíbe vender sus lotes, lo cual significa arrebatarles el derecho de propiedad y la misma tierra (para establecer el socialismo). Pues, si una persona no puede vender su tierra, no es dueño de ella.
Es discriminatoria porque en medios urbanos los propietarios de terrenos pueden hacer lo que les convenga con ellos, pero los campesinos no pueden hacer lo mismo. Lo que alarma es que esas medidas fueron impuestas por el “indígena” Evo Morales, contra sus congéneres. Por esos aspectos y otros, la actual CPE debe ser sustituida por otra que responda a la realidad de Bolivia.

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