Bruselas enfrenta una fuerte resistencia interna por parte de varios Estados miembros que consideran inviables los nuevos límites de su Sistema de Comercio de Emisiones (ETS).
Durante una reunión de ministros de industria, las delegaciones de Bulgaria, la República Checa, Grecia, Polonia, Rumanía y Eslovaquia advirtieron que las normas climáticas, sumadas al encarecimiento energético derivado del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, están estrangulando a sectores estratégicos como el acero, el cemento, el aluminio y los productos químicos.
Este escenario agrava un malestar que el sector empresarial de la región viene reclamando desde hace tiempo atrás, alertando que la sobrerregulación de la Unión Europea está destruyendo sistemáticamente su competitividad global.
La disputa central radica en el plan de la Comisión Europea de reducir hasta en un 50 % los derechos de emisión gratuitos para el periodo 2026-2030, una medida que los ministros tildaron de «decepción» al forzar una descarbonización más rápida de lo que la tecnología actual permite.
Países como Italia y Austria se sumaron activamente al reclamo, solicitando una congelación temporal de los valores de referencia y una prórroga de los certificados gratuitos para evitar que la industria europea pierda competitividad y traslade su producción a regiones con regulaciones ambientales más laxas.
Ante la presión, el comisario de Industria, Stephane Séjourné, abrió la puerta a revisar la metodología para dotarla de mayor flexibilidad según la realidad de cada sector. (Agencias)
