La democracia gana terreno, en la coyuntura. Fuerzas oscuras la pusieron en vilo. Intentaron quebrantar su praxis, que propicia la convivencia civilizada y coexistencia fundada en el diálogo. Que permite pensar y actuar sin amenazas ni mordazas. Que prioriza el pluralismo político, con una actitud incluyente. Pero algunos desubicados, se excedieron con sus bravuconadas. Trataron de mostrar musculatura, en una circunstancia fragmentada. Donde las bases de supuestos “enviados”, se han desmoronado. La imagen de ellos, también se ha deteriorado. Ya no cuentan con el sólido respaldo, interno ni externo, de otrora. Están “heridos de muerte”, porque fueron derrotados en las urnas.
Desde la recuperación de la democracia, se ha fortalecido, al mismo tiempo, la vocación democrática del pueblo boliviano, dispuesto a derramar su sangre por el proceso político que prioriza las libertades ciudadanas. Pero nunca como ahora la democracia estuvo acosada por actitudes regresivas, alentadas por quienes siempre piensan en sus intereses particulares y posponen los objetivos de crecimiento nacional. Que usufructuaron del Poder durante el auge gasífero, que hizo llover cantidades enormes de dólares.
Que pretenden recuperar sus privilegios, en un nuevo ciclo que marca la historia. Que ha determinado la apertura económica, hacia el mundo libre, con el propósito de reactivar la economía del país con capitales externos. Hecho que implicará cambio, con desarrollo sostenible. No obstante que algunos grupos de filiación socialista se oponen a que la inversión extranjera, sea protagonista de la reactivación económica en el país.
La democracia fue una conquista de la ciudadanía. Y jugó papel preponderante un militar de mentalidad renovada. Fue el resultado de años de lucha, contra quienes vulneraron el esquema político recuperado en 1982. Un periodo de la historia nacional, marcado por breves intervalos legítimos. Contra los grupos que pretendieron perpetuarse en el Poder, desconociendo la decisión del soberano.
Pero sectores remanentes del Socialismo Siglo XXI, han intentado, recientemente, recobrar ese pasado conculcador de libertades, con hechos atentatorios contra la salud, la vida, la propiedad privada y la libre circulación. Hechos que estuvieron direccionados a interferir el curso democrático boliviano. Que están debidamente registrados, en medios de comunicación local y nacional. Pero la resistencia ciudadana, férrea defensora de la democracia, resurgió desde diferentes puntos del país. Esa decisión se hizo viral, en los últimos días. Aquellos hechos se registraron bajo la dirección de algunos actores políticos que añoran los privilegios que otorga el Poder. Ellos manipularon supuestos temas de reivindicación salarial y otros. Son renuentes a entablar el dialogo.
En suma: las generaciones del presente y futuro, están conminadas a fortalecer la democracia, sin claudicar, por el bien común. ¡Ahora o nunca!
El sistema democrático
Severo Cruz Selaez
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