En un despliegue de talento que reafirma la vigencia de las artes en el país, la Décima Tercera Versión del Premio Eduardo Abaroa, correspondiente a la gestión 2025, ha revelado finalmente a sus ganadores. El galardón, máxima distinción organizada por el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía (MTSCFyG) a través del Viceministerio de Culturas y Folklore, alcanzó una convocatoria masiva de 502 postulaciones a nivel nacional. Tras un riguroso tamiz técnico y administrativo, 437 propuestas fueron habilitadas para la fase de evaluación, culminando con la selección de 79 obras ganadoras que hoy representan el pulso de la identidad boliviana en sus más variadas formas.
El anuncio oficial se transformó en un acto de fe democrática en el Palacio Chico. Bajo la mirada de autoridades nacionales, representantes de transparencia y delegados de los Consejos Departamentales de Culturas, se procedió a la lectura de los resultados en una sesión que conectó a los nueve departamentos de forma presencial y virtual. Durante la ceremonia, el viceministro de Culturas y Folklore, Andrés Zaratti, puso en valor la decisión de dar continuidad a una convocatoria heredada de la gestión anterior —lanzada originalmente en octubre de 2025— bajo el firme convencimiento de que la institucionalidad del Estado debe estar por encima de los cambios administrativos, utilizando estos resultados como un diagnóstico para fortalecer y replantear el premio en el futuro.
Zaratti aprovechó el espacio para extender un agradecimiento profundo a la comunidad artística que brindó un «voto de confianza» al certamen, pese a las incertidumbres propias de un periodo de transición y la barrera logística que supuso la centralización de la recepción de obras en La Paz. «Es un aspecto que pensamos cambiar», aseguró la autoridad, proyectando una gestión más descentralizada. El viceministro enfatizó que el premio es una herramienta de transparencia esencial: no solo visibiliza disciplinas y géneros artísticos, sino que profesionaliza al sector cultural al exigir rigor en la elaboración de proyectos y trámites, desterrando la vieja percepción de que los recursos públicos se asignan de forma discrecional o por afinidades personales.
La apertura del proceso a la sociedad civil busca, en palabras de Zaratti, reconstruir una confianza en el Estado que a menudo se siente perdida. En esa línea de transparencia absoluta, el MTSCFyG ha establecido un plazo perentorio hasta el 22 de mayo para la presentación de cualquier observación a los resultados. Este proceso de impugnación deberá ser estrictamente digital, documentado y con nombre y apellido, garantizando así un derecho a la réplica serio y fundamentado. La lista detallada de los galardonados ya circula en las plataformas digitales del Ministerio y en su sitio web oficial (www.turismoyculturas.gob.bo) para conocimiento de toda la población.
Este galardón no es un hecho aislado, sino que se erige sobre el marco legal del Decreto Supremo N° 859 de 2011, consolidado como una política pública de largo aliento para incentivar la producción cultural, académica y deportiva ligada a la reivindicación marítima. Financiado mediante el Fondo de Fomento a la Educación Cívico–Patriótica con recursos provenientes del IDH, el premio moviliza un presupuesto de Bs. 1.604.000 destinados a más de 90 reconocimientos económicos. En esta versión, cuya convocatoria fue ratificada por la Resolución Administrativa N° 009/2025 y que extendió sus postulaciones hasta el 27 de febrero de 2026, se compitió en 6 categorías y 31 especialidades. Todo el proceso contó con el blindaje legal de la Dirección General de Asuntos Jurídicos y la Unidad de Transparencia, asegurando que la imparcialidad fuera el sello distintivo de una edición que hoy celebra la memoria histórica y el talento boliviano.
