En una coyuntura marcada por anuncios de medidas de presión y movilizaciones de sectores por distintos temas, el asambleísta nacional por La Paz, Alejandro Reyes, aseguró que cuando una manifestación pone como condición hablar directamente con el presidente del Estado o exigir la renuncia de alguna autoridad, esta adquiere un “tinte político”.
En criterio del asambleísta paceño, actualmente el país atraviesa por un período en el que se manifiestan y persisten las consecuencias de la “herencia nefasta” que dejaron los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) y sus casi dos décadas de regímenes autoritarios.
“Nos encontramos en un momento de transición donde todavía no podemos pedir cien por ciento de efectividad a las autoridades, cuando todavía el cáncer de la corrupción ‘masista’ se encuentra presente y maniobra desde instancias como YPFB”, afirmó Reyes en relación a la reciente movilización del sector transporte, que paralizó por dos días el departamento de La Paz, en protesta por el tema de la gasolina desestabilizada y la falta de respuestas por parte de autoridades.
Según Reyes, es comprensible que sectores expresen su molestia por determinados asuntos y se recurra a medidas de presión para ser atendidos por las autoridades del área; sin embargo, no es correcto asumir posiciones duras y radicales en lugar de facilitar los espacios de diálogo para resolver conflictos.
“Desde el momento en que se asumen posiciones como pedir la renuncia de ministros o dialogar solamente con el Presidente, estas movilizaciones se convierten en políticas, porque no se está velando por una solución al problema”, dijo.
En esa línea, observó que constantemente medidas de presión por temas específicos se convierten en movilizaciones políticas debido a un alineamiento, deliberado o no, con actores políticos opositores a la actual administración como Evo Morales o Edmand Lara, lo que lleva a afirmar que el trasfondo de las manifestaciones de protesta es generar inestabilidad y convulsión.
“Eso es lo que estamos viendo, que (algunas movilizaciones) se están convirtiendo en paros políticos con los que se busca desestabilizar al gobierno”, sostuvo.
Para el legislador paceño, es comprensible que sectores de la sociedad demanden del gobierno una inmediata solución a sus problemas a través de la protesta; sin embargo, estas no pueden ni deben radicalizarse hasta amenazar la estabilidad del país, pues de esta forma solo se estarían impulsando los afanes desestabilizadores de grupos que buscan retomar el poder a cualquier costo.
“En las pasadas elecciones generales, el soberano ha dado un veredicto con su voto y es que el Movimiento al Socialismo se tiene que ir, por lo que grupos o sectores que constantemente amenazan con desestabilizar el país, no pueden ser admitidos por el gobierno”, finalizó.
Ayer, luego de un paro departamental contundente que paralizó con mayor dureza a las ciudades de La Paz y El Alto durante dos jornadas, representantes del sector transporte y autoridades de gobierno firmaron un acuerdo de cuatro puntos respecto a la calidad del combustible y el resarcimiento para aquellos vehículos afectados por la gasolina desestabilizada, con el que se suspendió un paro indefinido en el que incluso se había exigido la renuncia de autoridades del Ejecutivo.
“Se garantiza el levantamiento inmediato de todas las medidas de presión del departamento y de las ciudades de La Paz y El Alto”, leyó el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli.
La reunión se desarrolló con la participación de los ministros de la Presidencia, Gobierno, Hidrocarburos, Economía y Obras Públicas, además de viceministros.
Legisladores como el oficialista Manolo Rojas, habían advertido cierto tinte político en esta y otras movilizaciones, esto por el anuncio de medidas de presión justo en la parte final del proceso de las elecciones subnacionales, cuando varios departamentos se preparan para una segunda vuelta que defina a sus autoridades.
“Lamentablemente han esperado las subnacionales, por lo menos hasta la primera vuelta, para generar este tipo de posturas, eso lo vuelve un tanto político. A esto se suma el hecho de bloquear sin plantear soluciones, en espera de que sea el Ejecutivo el que solucione todo, esto también hace que se note cierto tinte político en la movilización”, aseguró el parlamentario, cuestionando que la dirigencia de algunos sectores opte por la presión antes que el planteamiento de posibles respuestas.
Posturas radicales no aportan soluciones
Toda movilización que demanda renuncias, tiene carácter político
> Afirman que el país atraviesa por un período en el que se hacen evidentes las consecuencias de la “herencia nefasta” que dejaron los gobiernos del Movimiento al Socialismo. > Cuestionan que sectores asuman posiciones duras y radicales en lugar de facilitar espacios de diálogo para resolver conflictos. > Lamentan que constantemente medidas de presión por temas específicos, se conviertan en movilizaciones políticas debido a un alineamiento con actores políticos opositores que buscan generar inestabilidad y convulsión.
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