En un giro estratégico, el gobierno británico de Keir Starmer ha autorizado formalmente a Estados Unidos el uso de sus bases militares para ejecutar ataques directos contra objetivos iraníes.
La decisión, tomada este viernes tras una reunión de gabinete, permite a las fuerzas estadounidenses realizar «operaciones defensivas» para neutralizar lanzaderas de misiles y capacidades militares que Irán utiliza para bloquear el Estrecho de Ormuz y atacar buques mercantes.
Aunque Londres ha subrayado que el Reino Unido no participará directamente en los combates, esta medida representa una expansión significativa del apoyo logístico a Washington bajo el principio de «autodefensa colectiva».
El anuncio llega pocas horas después de que el presidente Donald Trump arremetiera contra los aliados de la OTAN, calificándolos de «cobardes» y «tigre de papel» por no involucrarse militarmente en la crisis que mantiene el precio del crudo en máximos históricos. (Agencias)
