La confianza es clave y el sistema financiero boliviano sigue funcionando. No hubo choque monetario ni inflacionario. Hubo un shock de información que se corrigió. La validez del boliviano y del sistema financiero permanece sólida. Sin embargo, esto no acaba ahí. Se debe mejorar y complementar las acciones del gobierno para que se informe mejor a la población, y se restituya el pleno uso del peso boliviano, de acuerdo al análisis del economista e investigador Fernando Romero.
Tu dinero sigue valiendo lo mismo. Los billetes válidos siguen siendo válidos, los robado no. El problema fue un accidente, no una crisis económica, asegura Romero en su análisis titulado: Accidente aéreo, robo de billetes y su efecto en la economía.
“Sin duda, el Banco Central de Bolivia (BCB) debe aclarar el destino de este dinero para no especular más, así mismo, debe demostrar que sus acciones tienen respaldo normativo tangible y no solo comunicacional”, señaló.
El avión llevaba 17,1 millones de piezas, de cortes de 10, 20 y Bs. 50 bolivianos, con un valor de 423 millones de bolivianos. A simple vista, esa cifra puede parecer enorme, pero es importante ponerla en contexto: En Bolivia circulan casi 100.000 millones de bolivianos en efectivo. Es decir, todo el dinero del avión representaba menos del 0,4% del efectivo del país, y lo robado apenas el 0,12% aproximadamente.
Acotando, los últimos datos oficiales del BCB, al 20 de febrero de 2026, indican que la emisión monetaria a la fecha fue de 103.036 millones de bolivianos, y que los billetes y monedas en poder del público es de 89.438 millones. Por lo tanto, lo robado y/o quemado son cantidades y valores marginales a lo que mueve la economía, explica.
Al igual que el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, en entrevistas en medios de comunicación, el monto no tenía la capacidad de desestabilizar la economía ni provocar inflación.
Cuando ocurre un evento así, el Banco Central tiene que actuar rápido, incluso antes de tener toda la información completa. Su principal temor no era la inflación, sino algo mucho más inmediato: Que los billetes robados entren al sistema financiero y terminen perjudicando a personas honestas, humildes y/o ignorantes, sostiene.
Ante la situación presentada por el accidente y la sustracción, el BCB y la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) optaron por una medida “de emergencia”, suspender temporalmente el uso de todos los billetes de la Serie B de Bs. 10, Bs. 20 y Bs.
Pero desde el punto de vista técnico, fue como poner el dinero en “pausa” mientras se revisaba qué billetes eran los buenos y cuáles los robados.
El problema es que Bolivia es un país donde más del 70% de las transacciones se hacen en efectivo, y gran parte de la economía es informal (85%). Para muchas personas, un billete que “no sirve” por unas horas significa no poder comprar comida, pagar transporte o vender en el mercado, detalla.
Error
Romero identifica que el principal error fue una mala comunicación inicial. Las primeras horas, fueron confusas con declaraciones a medias. “En una economía informal, la información clara vale tanto como el dinero mismo”, puntualiza
La quema de dinero provocó una señal negativa para la población.
Pérdida
Un billete no pierde valor por su color o su diseño, sino solo si el Banco Central lo decide formalmente. Sin embargo, el uso en sus transacciones depende exclusivamente del público, más en una economía informal y popular, sostiene.
Ante la pregunta de qué si el dinero perdió valor con las medidas confusas anunciadas por autoridades del sector económico, Romero responde que no hubo inflación ni devaluación, no se perdió el valor del boliviano, pero si hubo problemas de logística y errores de comunicación, pero al final el impacto económico fue mínimo.
