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Deuda gigantesca dejó el masismo al país

Es asombroso que, después de veinte años de gobiernos del MAS, encabezados por Evo Morales y Luis Arce Catacora, el país hubiese quedado con una deuda de algo más de 14 mil millones de dólares de deuda externa al 31 de diciembre de 2025, es decir un aumento de 786 millones con relación a la gestión 2024, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB). Lo peor es que no se sabe en detalle cuál fue el destino de esa gigantesca suma.

Al respecto recordemos que, durante el masismo en el poder, fueron derrochados miles de millones de dólares recibidos por la venta de gas a Argentina y Brasil, principalmente. Por si fuera poco, se debe recordar que, al terminar esas gestiones, las reservas internas del país habían pasado de 15 mil millones de dólares a una cantidad mínima, sin que se pueda, en un caso, seguir manteniendo la subvención a combustibles. Ese escándalo crece aún más con la noticia oficial que señala que, a diciembre de 2025, la deuda interna llegó a 33.250 millones de dólares, según el tipo de cambio oficial.

Lo peor de los desgobiernos masistas, reiteramos, es que no se sabe con certeza a dónde fue a parar esa elevada suma de dinero que no sirvió para dejar obras bien hechas y planificadas para favorecer a la mayoría de la población. Tal es el legado del paso por el gobierno del caudillo de Orinoca y del irresponsable ministro de Economía y luego presidente, Luis Arce Catacora, que administró esa inmensa cantidad de dólares, como jamás antes conoció el país.

No sin motivo, se dice que el masismo gobernante dejó al país como “un cadáver” y que ese legado lo recibió el pueblo boliviano y en particular el nuevo gobierno de Rodrigo Paz. Se agrega que Evo Morales y compañía gobernaron con otros partidos, entre ellos el comunista, y otros partidarios del Socialismo del Siglo XXI y la Patria Grande, siendo autores de bochornosas tragedias, como el caso de Venezuela, llevada a una situación crítica, sin citar a sus socios.

El desastre socialista empezó en Cuba, que vive de la limosna internacional y soporta la hambruna. Le siguió Argentina con los Kirchner en el poder, país que quedó en pedazos con el proyecto socialista, además de Brasil, Nicaragua, Ecuador, Colombia y otros satélites de mejor cuantía.

Tan escandaloso fracaso de estos movimientos socialistas latinoamericanos tiene, sin embargo, autores y causas. Aparte de los derroches y la corrupción, de no producir suficientes alimentos y tener que exportarlos para satisfacer a pueblos empujados al hambre, no supieron hacer funcionar las fuerzas motrices de la economía, como industria, agricultura, ganadería y otros, a los que se dio la condena de muerte con el estatismo.

Pero, en todo caso, lo que entra en este balance de pérdidas, en el caso boliviano actual, es que sus autores están prófugos o rehúyen la justicia, como Evo Morales, mientras su socio, Luis Arce, espera en prisión su procesamiento por haber autorizado la dilapidación de tanto dinero, hasta dejar al país en quiebra.

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