Destacando que autoridades de Gobierno hayan reconocido problemas en la calidad del combustible distribuido para su venta en el mercado interno, atribuyendo estas fallas a la anterior administración, el diputado por la alianza Libre, José Luis Porcel, aseguró que esta es una muestra más de la discrecionalidad con que el “masismo” manejó el tema hidrocarburos, situación que tiende a prolongarse si no se hace una limpieza y se remueve a viejos funcionarios del partido azul.
En criterio del legislador representante del departamento de Tarija, lo que actualmente ocurre en instituciones como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), es lo que ocurrió durante las casi dos décadas del MAS en el poder, sin acciones que demuestren que la actual administración ha optado por un cambio en las políticas energéticas ni en el personal encargado del conducir esta área.
“Esto es una muestra del mal manejo que ha habido en Yacimientos. Se ha heredado una empresa mal administrada y pareciera que los actores responsables por esta situación siguen en sus cargos. ¿Dónde está la limpieza y renovación que debió hacerse?”, cuestionó Porcel.
Asimismo, afirmó que la característica principal de una nueva administración en el área hidrocarburífera debe ser contar con autoridades y funcionarios probos, responsables, honestos y transparentes, cualidades difíciles de encontrar en empleados que formaron parte del gobierno “masista”, prueba de ello es el estado de la economía nacional y la crisis generada por la aplicación de políticas irresponsables.
“Lo que debe pasar ahora es el inicio de procesos administrativos y si se debe ir por la vía penal, se debe proceder de esa forma. Esto no puede seguir porque estamos perjudicando al país, debido a la cantidad de motores que se habrán dañado debido al uso de este combustible”, añadió.
Respecto a la dimensión de las posibles afectaciones, Porcel alertó que vehículos del transporte público y privado, así como maquinaria industrial, tractores y otros motorizados dañados por el uso combustible de baja calidad, terminan dañando al país en su conjunto, porque son las actividades productivas las que se ven perjudicadas y eso finalmente le cuesta al Estado boliviano.
En esa línea, Porcel destacó la posición asumida por autoridades del Órgano Ejecutivo, quienes reconocieron el problema y no se cerraron en posturas para negarlo; sin embargo, debe observarse todo el tiempo transcurrido desde el cambio de administración, sin que se haya procedido con una verdadera “limpieza” del aparato público, en busca de remover funcionarios que formaron parte de la estructura “masista” que provocó la actual realidad del país.
“Yo creo que es ponderable que se haya reconocido el problema, es de caballeros proceder de esta forma, pero han tenido tiempo, ya están casi tres meses y ya se debían haber hecho los cambios necesarios en todas las instituciones”, finalizó el legislador, alertando que no se puede permitir una continuidad o una “coadministración” con personal del MAS.
La noche del lunes, durante una entrevista televisiva, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, reconoció que se comercializó “una gasolina de mala calidad” por un problema técnico en YPFB, asegurando que ya se trabaja en solucionar dicho problema.
Ayer, el Ministerio de Hidrocarburos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y la Agencia Nacional de Hidrocarburos, se informó que, tras dos semanas de análisis técnicos, se detectaron residuos en los tanques de almacenaje de combustible que fueron heredados del gobierno anterior. Este hecho habría afectado la calidad del combustible que, según las autoridades, se subsanará en los siguientes días luego de conocer el origen del problema.
En conferencia de prensa, el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, explicó que residuos acumulados en tanques de almacenamiento fueron heredados de la administración anterior. Éstos, que incluyen componentes como manganeso y goma, no se detectaron en análisis estándar y requirieron investigaciones avanzadas en laboratorios de YPFB Refinación.
Por su parte, el presidente de YPFB, Yussef Akly Flores, complementó indicando que: “Este es un sistema heredado e ineficiente, con mal manejo de tanques en el pasado, lo que generó borra y afectó la calidad. La gasolina nueva y el etanol cumplen estándares, pero los residuos elevaron indicadores problemáticos en la mezcla, afectando el octanaje”.
La autoridad aclaró que el impacto se limita a ciertos departamentos, no a nivel nacional, y que se han implementado ajustes inmediatos, como reducir la mezcla de etanol y realizarla directamente en refinerías para mayor control. “En los próximos días, no veremos más estos efectos”, enfatizó, destacando que la gasolina mezclada alcanza 85-87 octanos, conforme a la normativa boliviana, a diferencia de importaciones directas sin aditivos que llegan a 90-92 octanos.

