A pesar del incremento del 28,58% en las tarifas de los buses PumaKatari y ChiquiTiti, ejecutado por la Alcaldía de La Paz sin un estudio técnico como tal, el servicio municipal de transporte urbano continúa sumido en deficiencias que afectan diariamente a los usuarios, especialmente a adultos mayores, personas con discapacidad y estudiantes, según denuncias corroboradas por EL DIARIO en recorridos de verificación y testimonios directos de usuarios y conductores.
El ajuste, que elevó el costo de todos los tramos sin distinción, se justificó, en principio, únicamente por la subida del precio del diésel, prometiendo mejoras que hasta la fecha no se materializan, dejando a los pasajeros pagando más por un sistema cada vez más precario.
El gerente del Sistema de Transporte Municipal “La Paz BUS”, Franco Soliz, en entrevista con EL DIARIO, detalló, corroboró y explicó varias de las denuncias recibidas por este medio de comunicación.
Respecto a las nuevas tarifas señaló que el incremento fue determinado por dos factores; el primero, aseguró que desde la creación del PumaKatari no se hizo un ajuste tarifario “por el sentido de bien social que tiene este servicio”; pero, sí era necesaria esa medida.
El segundo aspecto; el tema del diésel. “El costo del litro de diésel casi se ha triplicado, entonces para nosotros es más complicado el mantener una tarifa que no se ha movido por más de 10 años para no elevar demasiado la subvención que tenemos”, justificó.
Sin embargo, la falta de socialización del pasaje fue otra queja de los usuarios, pues aseguran que la notificación solo se limitó a publicaciones en las redes sociales oficiales de la Alcaldía, un medio que excluye a amplios sectores de la población paceña sin acceso permanente a internet, como los habitantes de barrios periféricos, jubilados y trabajadores informales.
Esto generó escenas de indignación en paradas. “Nos suben el pasaje y ni siquiera nos avisan en las estaciones o con afiches visibles; pagamos más por esperar media hora bajo el sol o la lluvia”, relató Rosa Quispe, una comerciante de 58 años que depende del PumaKatari, en un testimonio recogido por EL DIARIO durante una inspección in situ.
Las tarifas, según el gerente municipal, se analizaron de acuerdo con fórmulas que están en función a ciertos parámetros como el costo por kilómetro, por pasajero. “Son formulas en las que intervienen muchos factores como el kilometraje, la distancia y otros aspectos”. Aunque advirtió que este costo, incluso podría elevarse más, en los próximos meses.
“Esta es una tarifa transitoria, porque hay que tener en cuenta que el Gobierno Central ha mencionado que el costo por litro del diésel actual no iba a tener movimiento por seis meses, entonces de incrementarse este costo, también tendríamos que hacer un reajuste a nuestra tarifa. Por el momento, la tarifa que hemos visto, es una tarifa que si bien responde a los criterios matemáticos que tenemos y los estudios técnicos también responde a un criterio social, porque no podemos cargarle este costo elevado al pasajero, al usuario”, manifestó.
No obstante, lo más preocupante, según los usuarios, es que el incremento no ha resuelto las falencias estructurales del sistema. Aseguran que en horarios denominados “pico”, los intervalos entre buses superan consistentemente los 30 minutos, incluso en horas pico, contraviniendo el estándar prometido de 10-12 minutos que se publicitaba al lanzamiento del PumaKatari en 2014 como “revolución en movilidad urbana”.
Un conductor del PumaKatari, consultado bajo anonimato por temor a represalias laborales, confirmó la raíz del problema. “Nos mandan del centro de operaciones a salir en esa frecuencia porque no hay buses suficientes. Si quiere, llame al teléfono que tenemos, pero no nos dan más unidades”.
El candidato a la alcaldía “Cae” Palenque, denunció en una entrevista televisiva reciente que “de la capacidad total instalada, solo opera el 20 por ciento de los buses municipales”.
Usuarios como Juan Condori, jubilado de 72 años, lo resumen con crudeza: “antes pagábamos poco por un servicio mediocre; ahora pagamos el doble por humillación diaria”.
Estas preocupaciones y denuncias fueron compartidas con Soliz, quien reconoció y corroboró que existe una cantidad menor, a la habitual de buses municipales en las calles debido a que “estamos en una fase de actualización de nuestros validadores que, pueden ver los usuarios, ya no son los mismos que antes”.
Es decir, se están colocando equipos que permitirán realizar cobro con QR para hacer cobros de un solo viaje. Inclusive, se podrá contar con tarjeta virtual, “que todos tengan ya su tarjeta en el celular, que no tenga costo como lo hace el Teleférico”.
Por eso, al momento, solo están operando entre 90 y 92 buses de los 110 a 120 que suelen trabajar en promedio habitual.
“Ahora estamos con una baja de buses, por esta instalación, pero será por esta semana, a partir del lunes de la siguiente semana ya salimos con la flota normal de 110 buses”, afirmó Soliz.
Asimismo, explicó que también se realizó una restructuración en la operación, pues al tener un costo mayor en el carburante “tenemos que cuidar el diésel que tenemos” y lo que se hizo es ampliar la frecuencia, es decir, el tiempo entre de bus y bus, en “horas valle” u horas de menor demanda.
Dijo que la frecuencia promedio en horas valle y en rutas de menor demanda como Caja Ferroviaria y La Portada, “si hubo demoras (…) hemos llegado a tener tiempos mayores a los 30 minutos”, reconoció.
En tanto, en rutas como Chasquipampa y Achumani, en hora valle, la frecuencia mayor llega a 20 o 25 minutos.
En tanto, en “horas pico”, de 7:00 a 9:30; de 11:30 a 13:30; y de 17:30 a 20:30 horas; aseguró que hay la cantidad de buses necesaria y la frecuencia, de bus a bus, es menor “entre ocho a 12 minutos”.
Las quejas se multiplican en redes sociales y líneas de atención (WhatsApp 61022444), revelando los problemas por los que atraviesa el usuario, mismos que podrían ser entendidos si es que hubiera campañas informativas inclusivas.
No contar con una flota adecuada, sin saber por qué, equivale a castigar al usuario cautivo –el paceño de ingresos medios y bajos– por presuntas ineficiencias administrativas.
Los usuarios afectados exigieron transparencia: auditoría pública de la flota o perativa, plan de incorporación de buses varados y rutas rediseñadas con datos reales de demanda.
PumaKatari-ChiquiTiti
Usuarios indican que subieron pasajes; pero servicio no mejora
> La Paz BUS reconoce disminución de flota y frecuencias alargadas, pero asegura que “normalidad” del servicio retornará la próxima semana. > Desinformación en el costo de los pasajes produce confusión, especialmente en pasajeros de la tercera edad.
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