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Fraternidad olímpica en la residencia de Italia

La residencia de Italia en Bolivia, joya arquitectónica que celebra un siglo de historia y cincuenta años como patrimonio del Estado italiano, abrió sus puertas, donde el embajador Fabio Messineo y su esposa, Silvia Abello de Messineo dieron la bienvenida a los invitados. El motivo fue una recepción social para despedir a la delegación del Comité Olímpico Boliviano rumbo a las Olimpiadas de Invierno Milano-Cortina 2026.
El evento, que reunió a la Vicepresidenta del Senado, representantes de la Cámara de Diputados, al Viceministro de Deportes y a la directiva del Comité Olímpico Boliviano, entre otros invitados, trascendió el protocolo para convertirse en un homenaje a la persistencia deportiva. El embajador Messineo, en una intervención de gran precisión histórica y sobriedad, recordó que el origen de esta hermandad nació en suelo italiano, en Cortina d’Ampezzo en 1956. Con el rigor de quien conoce a fondo los vínculos bilaterales, el diplomático destacó un dato relevante: “Esta será la octava ocasión en la que Bolivia participa en unas Olimpiadas de Invierno, marcando un hito que reafirma la presencia del país en la alta competición de montaña”.
Con especial énfasis en la doctrina de paz del Comité Olímpico Internacional, Messineo subrayó la trascendencia de la «Tregua Olímpica» propuesta por Italia ante las Naciones Unidas, moción que busca el cese de hostilidades durante la competición. Asimismo, describió la magnitud de un evento que movilizará a 3.500 atletas de 93 naciones. Destacó con particular orgullo que los atletas bolivianos verán ondear su bandera en el emblemático Estadio San Siro de Milán, ante la presencia del Presidente de la República Italiana. «En las Olimpiadas no es importante ganar, es importante participar con el espíritu de Pierre de Coubertin», sentenció el Embajador, recordando que el deporte es el lenguaje universal de la fraternidad.
Por su parte, el viceministro de Deportes, Roberto Bustamante, extendió un agradecimiento institucional por la hospitalidad recibida, manifestando que la participación de Bolivia es un motivo de orgullo nacional. «Es un triunfo para nuestra juventud», afirmó, augurando un futuro donde la delegación pueda crecer bajo el amparo de nuevas políticas deportivas.
A su turno, el presidente del Comité Olímpico Boliviano, Marco Antonio Arze, resaltó el compromiso del Embajador con los valores olímpicos y el esfuerzo de los deportistas. En su análisis, señaló que la representación nacional simboliza la unión bajo los cinco anillos olímpicos y el ideal de la paz.
La velada culminó con una cena buffet que destacó por la fina atención y cuidado personal de la esposa del Embajador, quien supervisó cada detalle de la recepción. Los invitados degustaron una selección de la alta cocina italiana en un ambiente de camaradería.
Entre brindis y los mejores deseos para los atletas, el grito de ‘¡Viva Italia!’ cerró con broche de oro una noche en la cual el ideal olímpico se reafirmó como el vínculo más sólido de paz entre los pueblos.

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