El nuevo viceministro de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal, Jorge Ávila Antelo, habló sobre el rol de Bolivia en el contexto de sus compromisos internacionales y señaló que el Estado boliviano no ha honrado adecuadamente el Convenio de Minamata, para la reducción progresiva del uso del mercurio en la minería del oro hasta su eliminación. Anunció una estrategia para establecer el principio de autoridad en la zona.
“El Convenio de Minamata tiene sus años y lamentablemente el Estado boliviano hasta la fecha no ha podido honrar adecuadamente este compromiso internacional que tiene valor jurídico en el derecho internacional público”, explicó en entrevista con ANA, en alusión al Gobierno del MAS (Evo Morales y Luis Arce).
Bolivia ratificó el Convenio de Minamata sobre el mercurio en 2015 a través de la Ley 759 del 18 de noviembre de 2015, luego de suscribir en 2013, comprometiéndose a controlar y reducir el uso de este tóxico metal para proteger la salud humana y el medio ambiente.
“Partamos desde su propia reflexión de que en el país no se ha hecho mucho, o por decirlo de mejor forma, no se ha hecho nada bien por aplicar este Convenio y por controlar adecuadamente la utilización del mercurio en nuestro país, especialmente en la explotación del oro en el norte de Bolivia”, dijo.
El compromiso principal del Convenio de Minamata es proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones y liberaciones de mercurio mediante la reducción y eliminación de su uso en productos y procesos, el control de la oferta y el comercio de mercurio, la gestión ambientalmente racional de los residuos que lo contengan y la remediación de sitios contaminados, ofreciendo apoyo técnico y financiero a países en desarrollo para cumplir estos objetivos.
El Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) en el estudio “El comercio del mercurio” de Óscar Campanini alertó que, en los últimos cinco años, Bolivia se ha convertido en el segundo mayor importador de mercurio a nivel mundial, siendo que este tóxico ha causado graves problemas de salud, sobre todo en comunidades indígenas de la Amazonía y el norte de La Paz, además de haber generado otros impactos asociados.
Al respecto, sostuvo que “esto no nos puede llevar a otra cosa que no sea el de reconocer una realidad muy compleja y peligrosa desde la perspectiva medioambiental”.
Ávila Antelo indicó que, por informaciones recientes, tiene conocimiento del avance de la minería aurífera en los ríos amazónicos, especialmente en el Norte de La Paz y Pando.
Exámenes en cabellos realizados por el Instituto de Toxicología de la Universidad de Cartagena, Colombia, con el apoyo del Cedib y en coordinación con la Coordinadora Nacional en Defensa de Territorios Indígena Originario Campesinos y Áreas Protegidas (Contiocap) evidenciaron los altos niveles de contaminación por mercurio en las comunidades ribereñas de la Amazonía, debido principalmente al consumo del pescado.
El pueblo en contacto inicial Ese ejjas fue identificado como el más impactado por el mercurio, seguido por los Uchupiamonas, Tanacas, Tsimanes y así sucesivamente, quienes no están involucrados de manera directa en la actividad minera, pero son quienes sufren las consecuencias del avance aurífero y el uso indiscriminado de la sustancia tóxica.
Viceministro Jorge Ávila
El país aún no cumple reducción progresiva en uso del mercurio
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