Apple cerró el año fiscal 2025 con ingresos récord de 416 mil millones de dólares, impulsados principalmente por el iPhone, su auténtica máquina de dinero. Sin embargo, la compañía de Cupertino tomó una decisión que muchos evitaban reconocer: pisó el freno. Tras meses de rumores, Apple redujo tanto la producción como el marketing de su visor de realidad mixta Vision Pro, confirmando lo que el mercado ya intuía: las ventas no despegaron. Y no fue por falta de expectativas.
Según estimaciones de IDC citadas por Financial Times, Apple habría vendido apenas unas 45 mil unidades adicionales del Vision Pro durante el cuarto trimestre de 2025. Para un dispositivo de 3,499 dólares que prometía inaugurar “una nueva era de la computación personal”, la cifra resulta, siendo generosos, modesta. El contraste es evidente si se compara con los millones de iPhones y MacBooks que la empresa coloca cada trimestre.
Producción detenida y expansión congelada
La señal más contundente no vino de Cupertino, sino de China. Luxshare, socio clave de fabricación, detuvo la producción de nuevos Vision Pro a principios del año pasado ante la falta de demanda. Una medida poco común en productos estratégicos, salvo cuando el inventario comienza a pesar más que la narrativa.
Actualmente, el Vision Pro se vende en apenas 13 países y Apple decidió no ampliar su lanzamiento internacional. En términos de estrategia global, esto equivale a admitir que el producto aún no está listo para competir en las grandes ligas.
El recorte más simbólico se dio en el terreno publicitario. De acuerdo con datos de Sensor Tower citados por el FT, Apple redujo en más del 95% su inversión en publicidad digital del Vision Pro en mercados clave como Estados Unidos y Reino Unido desde su lanzamiento. La compañía rara vez abandona la batalla publicitaria si cree que un producto puede ganar con tiempo. En este caso, optó por guardar munición.
Un debut con expectativas y críticas
El Vision Pro llegó a mediados de 2023 rodeado de expectativas altísimas, pero la recepción fue tibia. El consenso crítico apuntó a un precio prohibitivo, escasez de aplicaciones nativas, batería limitada y la sensación de estar frente a un prototipo premium más que a un producto de consumo masivo.
“Podemos decir que el costo, el factor de forma y la falta de aplicaciones nativas de visionOS son las razones por las que Vision Pro nunca se vendió ampliamente”, explicó Erik Woodring, analista de Morgan Stanley. En otras palabras: la tecnología es impresionante, pero la propuesta aún no es viable.
Este lanzamiento era especialmente sensible. El Vision Pro representaba el primer gran hardware nuevo de Apple en más de una década, y Tim Cook lo presentó como el inicio de una nueva plataforma, no como un experimento. Que hoy enfrente recortes y pausas lo convierte, sin rodeos, en uno de los mayores tropiezos estratégicos de su gestión.
Un contexto complicado
La situación se agrava por los desafíos de Apple en inteligencia artificial. La integración de IA en su ecosistema sigue siendo problemática: los retrasos en las mejoras de Siri por fallos técnicos y la reciente reestructuración de su equipo directivo reflejan a una compañía que ajusta piezas mientras el mercado avanza rápido, especialmente frente a competidores mucho más agresivos en este terreno.
Apple sigue fuerte
Nada de esto pone en riesgo inmediato a la empresa. Apple cerró el año fiscal 2025 con ingresos récord de 416 mil millones de dólares, gracias al iPhone. Incluso con el traspié del Vision Pro y los retos en IA, sus acciones subieron alrededor de un 12% durante el año pasado.
