“Quiero estar con ellos hasta donde yo pueda. No tienen quién los cuide y yo me hice cargo porque me dan pena y siento por ellos”, relató la joven a EL DIARIO.
Aunque ya son varios años que la joven se dedica a cuidar de estos canes, reconoce que es muy necesario el apoyo de otras personas para atenderlos como se lo merecen.
“A veces, ya no me alcanza para, por ejemplo, llevarlos al veterinario o comprarles algo mejor para comer. Algunas personas sí me han ayudado y les agradezco de corazón, pero sigue faltando. Me han dado casita y croquetas, para ellos. Les agradezco, aunque necesitan un poco más”, señaló.
Ella vive cerca de la rotonda que está en la parada del micro “Ch”, en la zona de Ciudad Satélite, de El Alto. Precisamente en ese lugar construyó y colocó algunas casitas para “sus mascotas”.
La joven recuerda que su amor por los canes fue desde muy niña y que al ver a un perro desamparado en la rotonda que está al frente de su vivienda, es lo que la motivó a ayudar a estos animales callejeros.
“Al principio, si tuve un poco de miedo porque se enojaba cuando me acercaba, pero después gané su confianza y ya se dejaba acariciar”, contó.
Incluso, a escondidas de sus padres y hermanos, crío en su casa a este animalito, por un tiempo.
En la actualidad, cuida 14 canes, “ninguno tiene dueño” y cuenta con el apoyo de su familia y algunos activistas que la colaboran.
Sin embargo, el mayor esfuerzo lo hace ella, pues para generar ingresos económicos vende jugos y algunas masitas, en la misma plazuela donde están “sus fieles amigos”.
PROBLEMAS
Aydé reconoce que no fue fácil que algunos de sus vecinos reconozcan su altruismo y hasta le reprocharon por la ayuda que daba a estos perros, pues para ellos, de cierta manera, representaban también un peligro.
“Algunos me decían que no les dé comida, porque si no seguirían viniendo y no se irían. Tenían miedo de que les muerda y tampoco podía dejarlos morir de hambre”, reflexionó la joven.
Recordó que en una ocasión, incluso destruyeron las casas que ella construyó para “sus fieles amigos”.
“No entiendo cómo hay gente que no siente el dolor que causa. Yo sé quién ha sido la persona que ha hecho eso (…) han destrozado la casita y lo han dejado todo tirado, incluso se llevaron una frazada nueva que yo puse para que no les haga frío”, recordó con tristeza.
Pese a este tipo de situaciones, Aydé continúa con su amor hacia estos perros que supieron responder a ese afecto, “siempre me esperan, me acompañan y hasta se defienden de las personas que los quieren. Ellos se dan cuenta, sienten como nosotros”.
AYUDA
Para cualquier persona que quiera apoyar a esta joven y aportar con alimento, vestimenta o algo para estos peluditos, se puede contactar con el número de celular 65575481.

