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La tragedia boliviana

Severo Cruz Selaez

La tragedia que vivió Bolivia ha conmovido a la comunidad internacional. Las redes sociales no dejaron de comentar esa situación. De ahí que hoy obviaremos referirnos al colapso económico que nos dejaron los socialistas de nuevo cuño. Esta vez nos ocuparemos de los desastres naturales, que devastaron algunas regiones del departamento de Santa Cruz. Allí hubo un saldo de fallecidos, heridos y la destrucción de viviendas, dejando en la intemperie a mucha gente, la mayoría de origen humilde. Además, los cultivos de cítricos y otros fueron arrasados por el agua, la arena y lodo. Hasta el momento no fueron cuantificadas las pérdidas materiales.
Bolivia es una sola. Estamos obligados, en ese contexto, a solidarizarnos, con todos los damnificados por las riadas, que provocan luto y devastación en el oriente. Debemos volcar nuestros esfuerzos a favor de niños, jóvenes y personas mayores, de ambos sexos, que confrontan la más profunda desesperación. Perdieron todo lo construido en años. Nadie está libre de una desgracia de esa naturaleza. Ni cambas ni collas. Ni ricos ni pobres. Por ello urge apoyar a todos quienes están inmersos en el infortunio. Ahora más que nunca.
Con los escasos recursos fiscales resulta difícil atender los requerimientos más urgentes. Pero los gobernantes están conminados a hacer todo lo posible. Sabemos que están trabajando en esa dirección y ojalá arrojen los resultados esperados. Se trata de devolver la confianza y seguridad a cientos de damnificados. Se trata de reconstruir regiones, que otrora se esforzaban por alcanzar días mejores. No debemos abandonarlos.
Los empresarios privados, que aún tienen cierta posibilidad económica, deberían contribuir, con su granito de arena, a favor de aquella gente. Ahora que ha llegado el tiempo de que ellos protagonicen el futuro del país, ya que el socialismo fue excluido del ejecutivo. Ello como resultado de una histórica e inédita confrontación electoral. Se impondrá un nuevo ciclo político, con respeto al sector privado. Con seguridad jurídica y sin avasallamientos. Es oportuno que extiendan la mano solidaria en esta coyuntura.
Ahora no solo necesitamos recursos para encarar la crisis económica. También para atender las emergencias, que provocaron las precipitaciones pluviales. Venga de donde viniere la ayuda para ello, será recibida con gratitud y mil manos. Creemos que los países amigos aunarán voluntades para salvar a Bolivia del momento más crítico. Ojalá no estemos equivocados.
La unidad nacional jugará un papel preponderante. Los nueve departamentos deberían extremar esfuerzos para salir adelante. Tanto los grandes como los pequeños. Acá se trata de restañar las heridas provocadas por la madre naturaleza. No se trata de apoyar al gobierno entrante, sino de apoyar a Bolivia en su infortunio.
En suma: los bolivianos, de los cuatro puntos cardinales, tenemos el sagrado deber de comulgar con la Patria, que atraviesa momentos cruciales.

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