El periodo 2006-2025 fue, con seguridad, uno de los más corruptos de la historia de Bolivia. Y decir ello es mucho, pues la historia de Bolivia está llena de ciclos y periodos en los que los políticos hurtaron de las arcas públicas a manos llenas, sin misericordia. No obstante, el periodo del MAS se caracterizó por desfalcos de cantidades astronómicas; el caso Fondioc, YPFB y Emapa son hechos que demuestran que el MAS fue un partido experto en robar.
Últimamente, esos tres casos han estado nuevamente en la agenda mediática y política. Recientemente, se han destapado “tres redes de corrupción” que involucran a exautoridades y funcionarios, con un presunto daño millonario en un caso relacionado con el desvío de combustible (caso Botrading). Armin Dorgathen, expresidente de la estatal YPFB, es investigado por uso indebido de influencias, enriquecimiento ilícito e incumplimiento de deberes. El actual gobierno ha ordenado una «comisión de la verdad por los hidrocarburos». Se sabe que YPFB ha sido un nido de corrupción durante todos estos lustros, pero lo que aún no se sabe bien es cuánto se robó allí. También se sabe que, como muchas otras empresas del Estado, fue utilizada como agencia de empleos para adherentes del partido azul. Por todo ello, esta empresa pública, de las más grandes que hay, necesita una profunda auditoría, para que se sepa realmente cómo se gastó el dinero y se inicien los procesos judiciales pertinentes, en caso de haber más hechos de corrupción, algo que es casi seguro.
También hay claros indicios de corrupción en Emapa, donde hay un presunto daño económico superior a los Bs 95 millones en hechos relacionados con convenios de subvención de harina. Actualmente cinco personas están siendo investigadas, incluyendo al exgerente Franklin Flores, para quien se ha solicitado un sello de Interpol. Las pesquisas que se hicieron hasta ahora arrojan elocuentes resultados y un posible desvío de alrededor de Bs 6 millones en un solo convenio.
Otro de los casos más oprobiosos que también saltaron nuevamente a la palestra pública es el del desfalco del Fondo Indígena, en el cual se perdieron alrededor de 180 millones de dólares… El caso arrastra más de 150 procesos penales, con 15 acusados formalmente, pero las sentencias firmes son escasas y varios implicados continúan libres, pues durante el régimen del MAS la justicia, discrecional y arbitraria, ha funcionado para encubrir más que para hacer justicia. En estos días, la señora Lidia Patty, exdiputada del MAS, fue enviada a la cárcel de Obrajes con detención preventiva por aquel ignominioso caso. Ella es investigada por haberse beneficiado supuestamente con Bs 700.000 por un proyecto de producción de tomates. El fiscal Miguel Cardozo alegó que existen pruebas que vinculan a Patty con el uso indebido de recursos públicos.
Como se puede ver, las secuelas del robo siguen ahí, dando que hablar y titulares en los medios. La justicia boliviana no puede dejar en la impunidad a los malhechores que robaron.
La hidra de la corrupción y sus secuelas
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