El Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones a seis buques adicionales y a tres sobrinos del presidente venezolano Nicolás Maduro, un día después de la incautación de un petrolero frente a las costas del país.
La Casa Blanca confirmó que la nave, conocida por transportar petróleo sancionado en el mercado negro, será llevada a un puerto estadounidense con la intención de confiscar el crudo, aunque esto está sujeto a un proceso legal.
El gobierno de Venezuela reaccionó acusando a Estados Unidos de «piratería internacional». Caracas afirma que el objetivo de Washington siempre ha sido apoderarse del petróleo venezolano sin ofrecer ninguna compensación.
Este movimiento se da en medio de una intensa retórica del presidente Donald Trump contra Maduro, a quien acusa de facilitar el contrabando de drogas y obligar a criminales a ingresar a EE. UU. (Agencias)
