InicioSeccionesEditorial¿Y la prometida reducción de la burocracia…?

¿Y la prometida reducción de la burocracia…?

La asunción de Rodrigo Paz a la Presidencia, en un escenario de profunda crisis económica y de una burocracia excesivamente grande del Estado que generó el MAS, concitó una expectativa considerable en la ciudadanía que no es afecta al populismo. Una de sus principales propuestas era “poner la casa en orden”, y eso significaba reducir el déficit fiscal, eliminar el “Estado tranca” y reducir mucho la burocracia, para que hubiera un Estado más ágil y eficiente. Muchos vieron con muy buenos ojos el anuncio del excandidato del PDC de reducir ministerios y cargos públicos totalmente prescindibles.
¿Quién podría negar que reducir el aparato burocrático boliviano es necesario? ¿No existen miles de puestos públicos que podrían ser eliminados? Bolivia enfrenta retos fiscales muy grandes, y los criterios de austeridad en la administración pública son cruciales. Un aparato estatal gigantesco, como el de Bolivia en la actualidad, y a menudo utilizado como agencia de empleo para la asignación de “pegas” para el partido, desangra al Estado porque drena recursos que podrían ser destinados a inversión social o reactivación económica. La promesa de Paz de pasar de 17 a 12 ministerios, eliminando funciones duplicadas o innecesarias, parecía ser el primer paso lógico y necesario para reordenar el presupuesto para frenar el gasto insulso.
Sin embargo, la implementación de esta propuesta está todavía en curso. En lugar de los cinco ministerios que se esperaba eliminar, solo fueron suprimidos dos, resultando en una estructura de 15 carteras de Estado. Aunque fueron eliminados el Ministerio de Justicia y el de Desarrollo Productivo (cuyas funciones fueron absorbidas por otras carteras) y se fusionaron otros, la reducción neta fue mucho menor a la anunciada. No obstante, aún hay esperanzas de que la burocracia se reduzca más.
El ahorro de la reducción de ministerios debe ser significativo, y esto solo será cuando haya un recorte significativo, pese a que ello suponga dejar a muchas personas sin trabajo en el Estado, pues, ¿por qué millones de bolivianos tendrían que pagar las consecuencias del trabajo de esas personas que desempeñan labores prescindibles?
La implementación de convocatorias por competencia es otro asunto pendiente. De una vez por todas, los cargos públicos deben ser ejercidos por personas capaces y éticamente idóneas.
La ciudadanía estará atenta a si las medidas adoptadas son solo cosméticas o el inicio de una reforma real y estructural del Estado boliviano. La crisis exige acciones decididas, pese a la reacción caprichosa que pueda haber de algunos sectores sociales. No hay tiempo que perder. Los gobiernos de izquierdas y populistas usan la burocracia para emplear a la gente y no parecer fracasados, pero la burocratización es uno de los peores cánceres. Si no queremos que Bolivia se siga desangrando, se necesita reducir drásticamente el aparato burocrático.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES