La tensión escaló en la frontera norte luego de que Perú desplegara a sus Fuerzas Armadas a lo largo de más de 100 kilómetros y decretara estado de emergencia en las provincias limítrofes, en un intento por frenar la salida de migrantes irregulares desde Chile.
El presidente peruano José Jerí justificó la medida ante el aumento del flujo migratorio tras las declaraciones del candidato chileno José Antonio Kast, quien pidió a los migrantes en situación irregular abandonar el país en un plazo de 106 días.
La militarización encendió alarmas en autoridades chilenas, que reclamaron falta de coordinación y exigieron al presidente Gabriel Boric viajar a Arica para liderar la respuesta.
La crisis presiona a La Moneda en un momento políticamente sensible y mantiene en incertidumbre a miles de migrantes, principalmente venezolanos, ecuatorianos y colombianos, que buscan retornar a sus países o trasladarse a otros destinos. (Agencias)
