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Según Banco Mundial

Bolivia decrecerá -0,5% en 2025 y registrará cifras negativas en los próximos dos años

> El país se aleja del crecimiento económico, y más bien se dirige a una recesión, con consecuencias desfavorables para la población. El Gobierno fijó para la presente gestión 3,5%, pero los organismos internacionales estiman que no pasará de 1%. La pasada gestión sólo creció 0,73%.

De acuerdo con el nuevo informe sobre proyecciones del Banco Mundial (BM), Bolivia decrecerá en la presente gestión en 0,5% y para los próximos años la situación empeoraría, ya que registraría cifras negativas. Mientras el Gobierno estima un crecimiento de 3,5% para 2025.
Desde el 2022 la economía boliviana fue desacelerándose, después de alcanzar un 6,11% en 2021, por el rebote estadístico, un año más tarde cayó casi a la mitad y en los próximos años seguiría el mismo dinamismo, hasta llegar a 0,73% de crecimiento en 2024.
Ante los datos presentados por el Banco Mundial, Andrés Pucci escribió en su cuenta @andrespucci: “Se nos vienen 3 años de recesión y este año ya estamos en estanflación. Informe recién salido del BM”.
Sin embargo, el lunes el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, negó que la economía esté en estanflación y más bien dijo que dejan una estable, a pesar de los bloqueos económicos por parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
En julio pasado, Pucci escribió en sus redes sociales que “los números oficiales muestran un crecimiento débil de 0,73% en 2024 (el pronóstico oficial fue 3.71%) y, lo más preocupante, un trimestre negativo en comparación al mismo período de 2023. Si 1º T 2025 se repitió esta tendencia, se confirmaría que Bolivia está en recesión.
Para el analista económico Fernando Romero, las proyecciones del Banco Mundial muestran que el Gobierno actual no implementó políticas económicas estructurales para estabilizar la economía y salir de esos desequilibrios macroeconómicos.
“Lo que más afecta a los bolivianos son la escasez de dólares y carburantes, así como la alta inflación”, indica Romero a tiempo de sugerir que la nueva administración del Estado debe buscar gobernanza y gobernabilidad para enfrentar esos problemas que afectan a la población.
Recordó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó un crecimiento para 2025 de 1,2%, mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) subió a 1,5%, en tanto el Banco Mundial indicaba 1,2% y ahora estima que Bolivia registrará una contracción económica.
Pobreza
No sólo registrará una contracción económica, sino que al igual que el resto de los países la pobreza aumentó entre 2019 a 2024, lo que significa un retroceso económico por el agotamiento de los recursos de la venta de gas a naciones vecinas.
Al respecto, Romero señala que la pobreza está camuflada o disfrazada y los datos del último Censo muestran que el 70% de la población tiene necesidades insatisfechas, en salud, educación y vivienda, por lo que podríamos hablar de un 40% de pobreza moderada, que puede aumentar hasta finales de gestión.
Sostiene que una economía en decrecimiento tiene menos posibilidades de crear empleo y atraer inversión y, por lo tanto, menos dinamismo económico para satisfacer las necesidades de sus habitantes.
Indica que el Gobierno haya recibido la información como un balde de agua fría, pero es una realidad que no se puede ocultar.
No hay una economía blindada o estable ni sólida, asegura y señaló que el país vivió una fantasía gracias al tipo de cambio congelado. “Habido una subvención cambiaria de cierta manera para mantener el precio fijo, no sólo de carburantes”.
Califica de falso el crecimiento registrado, ya que venía de la mano del sector hidrocarburos, y se volvió muy dependiente de la venta de gas, ahora esta actividad económica cayó 14%. “El país registra déficit comercial y déficit energético”, puntualizó y adelanta que la actual administración pasará al próximo gobierno una economía golpeada, debido a los problemas serios de iliquidez.
Informe
América Latina y el Caribe puede romper con su ciclo de bajo crecimiento impulsando el emprendimiento para crear empleos, estimular la productividad y acelerar la innovación, afirma el nuevo Reporte Económico de América Latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial.
Condicionada por una inflación persistente, el aumento de la deuda, la debilidad de la inversión y la incertidumbre mundial, el informe pronostica que la región crecerá un 2,3 por ciento en 2025 y un 2,5 por ciento en 2026, el ritmo más lento entre las regiones del mundo.
“Los gobiernos de la región han guiado sus economías a través de repetidas crisis, preservando al mismo tiempo la estabilidad. Ahora es el momento de seguir construyendo sobre esa base, acelerando las reformas para mejorar el clima de negocios, invertir en la infraestructura apropiada y movilizar el capital privado”, precisó la vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Susana Cordeiro Guerra.
Panorama regional
El entorno externo sigue siendo complejo, con una caída de la demanda mundial y de los precios de las materias primas que, se proyecta, disminuirán alrededor del 10% en 2025 y otro 5% en 2026, lo que perjudicará a sectores clave.
La incertidumbre en torno a la política comercial también amenaza el acceso a los mercados y la deslocalización de firmas (nearshoring).
Emprendimiento
transformador
El informe insta a implementar reformas internas para atraer inversión y fomentar el emprendimiento transformador: empresas de alto crecimiento que difunden tecnología, crean empleo y aumentan la productividad.
“El emprendedor es el actor clave del desarrollo: identifica oportunidades, innova y asume los riesgos necesarios para generar valor agregado y empleo”, afirma el economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, William Maloney.
“Crear economías más dinámicas en América Latina y el Caribe requerirá fortalecer nuestra reserva de talento emprendedor, al tiempo que se implementen las reformas sistémicas necesarias para su desarrollo”, agregó.
Para estimular el crecimiento y el empleo impulsados por el sector privado, el informe propone una agenda de tres puntos: invertir en capital humano; apoyar reformas políticas y regulatorias que establezcan un entorno favorable para las empresas; y ampliar el acceso a la financiación, incluida la inversión privada.

 

 

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