El transporte en Londres quedó prácticamente paralizado este martes luego del colapso de las negociaciones entre Transport for London (TfL) y el sindicato ferroviario, marítimo y de transporte (RMT), que acusa planes de cerrar oficinas de la línea Elizabeth y reclama mejoras salariales y laborales.
El gremio rechazó la oferta de un aumento del 3,4% y exige reducir la jornada a 32 horas, demandas calificadas como “inasequibles” por la dirección de TfL.
Con excepción de un servicio reducido en la línea Northern, toda la red del metro y el Docklands Light Railway (DLR) permanecieron cerrados, obligando a miles de viajeros a usar autobuses, bicicletas, barcos o caminar largas distancias.
Según TfL, los viajes en metro cayeron un 23%, mientras que el uso de autobuses y bicicletas aumentó de forma significativa, reflejando el impacto de la huelga en la movilidad de la capital británica. (Agencias)
