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Breve relato de un viaje

Ernesto González Valdés

Una amiga mía cuenta por día, mes, año cuántos desastres aéreos ocurren en el planeta, por lo que se deduce que le aterra viajar usando este medio de transporte, cuyos pioneros fueron los hermanos Wright. Pero la historia destaca dos antecesores, en el Siglo XIX, que son los inventores: el francés Clément Ader y el alemán Lilienthal. El primero, inventa lo que denominó «avión» (el Eole), un elemento más pesado que el aire, cuyo fin era volar. Dicho invento era propulsado por un motor de vapor de dos cilindros, sin embargo, no tenía cola, ni control lateral.
En principio voló a una altura de 20 cm, recorriendo unos 50 m. El segundo, Otto Lilienthal, considerado casi con unanimidad el primer hombre que fue lanzado al aire y aterrizó con seguridad. El ingeniero alemán se interesó desde sus primeros momentos por la aviación, y ya desde joven se partió varias veces las piernas tirándose desde un molino con unas alas atadas a sus brazos.
En 1891 ya hizo realidad el primer Hang-Glider, aunque los dos primeros aeroplanos fracasaron. El primer vuelo alcanzó 8.2 pies de altura (2.5 metros), pero los últimos llegó a alcanzar los 80 pies (25 metros de altura). Los hermanos Wright, (Wilbur y Orville), son considerados como los primeros hombres en hacer un vuelo controlado.
Insertaron al avión su propio motor: de cuatro cilindros en línea de 12cV que probaron en 1903. También lograron desarrollar una hélice suficientemente eficaz que tuviese un rendimiento aceptable. El 17 de diciembre de 1903, hicieron un vuelo ondulante de unos 36 metros en 12 segundos, despegando en unos 12 metros. Al año consiguieron recorrer 38 Km.
Después de esta introducción histórica, ¿cuán confiables son los aviones hoy? En 2022 (según lo investigado), en el mundo hubo 34 accidentes, lo cual nos lleva a un dato interesante: cada 0.093 días aproximadamente cae un aeroplano. ¿Caen muchos o pocos? El dato que faltaría para responder es: ¿cuántos aviones vuelan diariamente?
Posiblemente el porcentaje sea ínfimo. A pesar de volar con más seguridad, algunos pasajeros, cuando el avión está a punto de despegar, se encomiendan a Dios. El avión asciende (36.000 pies de altura), los objetos animados y no animados se reducen al tamaño de ¿un grano de arroz? hasta desaparecer entre las nubes, algunos estremecimientos hacen zarandear al avión… Pero inmediatamente el capitán anuncia que no se asusten, que ese movimiento no es inusual.
¿Y cuándo llegamos al lugar de destino?, algunos aplauden, otros sonríen. ¡Estamos vivos! ¿Qué falta? La satisfacción del recibimiento de los familiares y estar nuevamente en casa. Para concluir, viajé un día 6 y nada pasó. ¿Testigos? Ustedes, ¿acaso no estando leyendo esta nota?

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