Por primera vez en la historia de Bolivia se realizará el balotaje, con la participación de los dos candidatos más votados en las recientes elecciones generales. El evento se inscribirá como el hito más relevante, en los anales del proceso democrático, pues ha provocado expectativa en el interior y exterior del país. Su realización está prevista para octubre próximo.
Los candidatos deberán priorizar el destino nacional. Deberán despojarse de sus intereses mezquinos. Abrirse ante el soberano, con discursos transparentes, objetivos y oportunos, adecuados a la coyuntura. Que sean realizables, a corto y mediano plazo. Particularmente para los sectores populares, que sufren por el elevado costo de vida. “El hambre no espera, todos a San Francisco”, se decía antaño. Ahora el hambre está devastando los hogares más humildes. Se espera que el cambio llegue, a partir del balotaje. Sea quien fuere el nuevo gobierno. El movimiento popular está harto de falacias, engaños y mentiras. No soportará a un vendedor de humo.
Que nadie pretenda frustrar sus sueños y expectativas. Que nadie intente entorpecer sus propósitos de encaminarse hacia un proceso de cambio, que signifique, básicamente, una canasta familiar accesible, el abaratamiento del costo de vida y la reposición del poder adquisitivo. Una subsistencia digna, en tiempos de crisis económica. Ante el desastre nacional que generaron los gobiernos de turno. En esa perspectiva, el soberano contribuirá como siempre a la salvación nacional. Pese a la adversidad que empaña sus aspiraciones de mejores días. Asumirá una decisión en pro de una convivencia civilizada. Decisión que no debería ser cuestionada, ni menospreciada.
Su participación en el balotaje simbolizará un empuje a la profundización del sistema de libertades. Como lo hizo siempre desde la restitución de la democracia en la década del 80. Lo que no hicieron aquellos que sembraron caos, anarquía y luto, en las carreteras. Que alentaron el fratricidio. Que manejaron el cálculo político, para sus nefastos afanes. Para devastar la coyuntura política y los objetivos de mejores días. Su intervención en los comicios presidenciales 2025, fue un valioso aporte a la paz y la tranquilidad. A consolidarla, en definitiva. Que marcará un referente, indudablemente. En democracia no median las imposiciones, sino la consulta y el consenso.
La decisión del soberano tendrá que repercutir a lo largo de la historia. Ahora más que nunca, obviamente. Es que ello implica apego a la democracia. Lo contrario sería antidemocrático e inconstitucional. Significaría vulnerar el actual sistema, que fue restituido gracias al sacrificio y heroísmo ciudadano. Aspectos que deberían ser tomados en cuenta.
En suma: la recuperación de la democracia boliviana, lograda hace aproximadamente 43 años, fue por una decisión política del soberano. No se debería jugar con él, despertando falsas expectativas.
La decisión del soberano
Severo Cruz Selaez
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