El ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, confirmó la suspensión del suministro de crudo ruso tras un ataque ucraniano contra el oleoducto Druzhba, uno de los más extensos del mundo.
El daño en una estación transformadora esencial dejó a Hungría sin flujo de petróleo, mientras expertos rusos trabajan en su reparación.
Budapest calificó el ataque de “indignante e inaceptable” y reiteró su neutralidad en la guerra, insistiendo en que “no es nuestra guerra”.
A diferencia de la mayoría de la UE, Hungría mantiene lazos con Moscú, se opone al envío de armas a Kiev y critica las sanciones occidentales por ser más dañinas para Europa que para Rusia.
