Hoy, los bolivianos nos unimos para ejercer nuestro derecho al voto y así poder definir el rumbo político y económico de la nación. Las elecciones generales son un momento crucial para la democracia del país. En este contexto, la participación ciudadana es fundamental para garantizar que los líderes electos reflejen las aspiraciones y necesidades de la población. ¿Qué esperan los bolivianos de sus futuros líderes y qué cambios anhelan ver en el país?
Los bolivianos buscamos líderes honestos y transparentes, que expresen su compromiso para mejorar el bien común a través de distintas políticas, las cuales deben ser instrumentadas tomando en cuenta diversos desafíos políticos, económicos y sociales que nuestro país tiene en los últimos años. Tenemos la esperanza de que el próximo gobierno viabilizará todas las propuestas que se presenten para encarar la crisis que vivimos.
El Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2025, elaborado por la Cepal, ubica al país entre las economías de menor crecimiento en la región andina, con indicadores que revelan un agotamiento estructural del modelo.
En 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) boliviano creció apenas un 1,5% y para este año la proyección es aún más débil: 1,4%. “Una expansión insuficiente para reducir la pobreza, generar empleo formal o sostener las finanzas públicas”, alerta el informe de la Cepal. Las proyecciones para 2026 tampoco son alentadoras. Se prevé una desaceleración con crecimiento moderado del 1,1%.
Si revisamos nuestra historia, en estos 200 años de vida republicana, nacimos siendo un país extractivista y continuamos, tras dos centurias, siendo extractivista.
La economía boliviana ha estado históricamente marcada por la dependencia de un recurso natural dominante. Desde la época colonial hasta los primeros años de la República nos dedicamos a la explotación de plata. Posteriormente la goma, pasando por el estaño y actualmente los hidrocarburos, nuestro país ha seguido un patrón de monoproductor económico. Ahora, con la creciente atención hacia el litio, parece que esta tendencia continúa. La pregunta es si lograremos diversificar nuestra economía o si seguiremos dependiendo de un solo recurso para impulsar nuestro crecimiento. El litio podría ser la oportunidad para cambiar este patrón, pero también podría ser solo el siguiente capítulo en la historia de una economía monoproductora en Bolivia.
Los empresarios bolivianos, tanto grandes, medianos como pequeños, esperamos que el nuevo mandatario de Bolivia tenga presente al sector privado como un aliado en la tarea de promover el desarrollo nacional, estableciendo sinergias público privadas para el beneficio nacional.
Pero todo el cambio que esperamos los bolivianos, está en las manos de cada uno de nosotros que, con nuestro voto, decidiremos a quién encomendaremos –por los próximos cinco años– la conducción de los destinos del país. En estos comicios, el boliviano tiene en sus manos la posibilidad de escoger al candidato que, según su criterio, sea el mejor para enfrentar los desafíos actuales de una forma positiva e inclusiva, impulsando el desarrollo de nuestro país.
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) publicó hace pocos días su boletín “Bolivia en Cifras”, con datos a junio de este año, que ilustran la realidad de nuestra economía:
– La inflación acumulada en los seis primeros meses de este año fue de 15,53%, superando ya el total anual de 2024 (9,97%).
– Las Reservas Internacionales Netas llegaron a 2.807 millones de dólares en marzo de 2025, una leve mejora respecto a 2024 (1.977 millones de dólares), pero muy lejos de los 13.039 millones de dólares registrados en 2015.
– Desempleo urbano vuelve a subir, alcanzando las 194.016 personas en marzo de este año, unos 30.000 más que en 2024. Santa Cruz, Cochabamba y La Paz concentran el mayor número de desocupados.
– Saldo comercial deficitario. El país cerró el 2024 con un déficit comercial de 982 millones de dólares y la proyección para mayo de 2025 indica un saldo negativo de 592 millones de dólares.
Por eso hoy debemos tener un voto consciente y reflexivo, considerando las propuestas y visiones de los candidatos para elegir a los líderes que mejor representen nuestros intereses y aspiraciones como nación. El voto consciente es fundamental para fortalecer la democracia y asegurar un futuro próspero para Bolivia.
Los bolivianos expresamos optimismo en las presentes elecciones generales. Estamos convencidos de que la tarea de reactivar el desarrollo nacional es un trabajo conjunto, que debe tener la participación activa del gobierno, los empresarios, los trabajadores y la sociedad civil en general.
El autor es economista, Académico de Número de la ABCE y Presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
