El gobierno chino convocó a Nvidia por supuestas vulnerabilidades en sus chips H20, diseñados específicamente para el mercado chino ante restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos.
Las autoridades alegan la presencia de “puertas traseras” y funciones de rastreo, lo que reaviva la disputa tecnológica entre ambas potencias. Pekín busca reducir su dependencia de tecnología extranjera, impulsando alternativas como el chip 910C de Huawei.
Esta nueva fricción ocurre justo cuando Nvidia reinicia sus ventas en China y alcanza una histórica valoración de 4 billones de dólares.
Analistas consideran que la medida refleja una postura más firme de China, incluso tras recientes gestos de distensión comercial con Washington.
El caso revela el delicado equilibrio entre negocios, seguridad nacional y competencia global en el campo de la inteligencia artificial. (RT y Agencias)
