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Control electoral: arma de la ciudadanía

Un ciudadano de a pie, común y corriente, que se siente inerme frente a la ola de acontecimientos electorales que se suceden día a día, los cuales no puede modificar, tiene un arma que puede utilizar el día de la elección: el control electoral ciudadano. En Bolivia, este derecho cobra especial relevancia teniendo en cuenta la larga historia de fraudes electorales que se registraron en la historia electoral boliviana desde 1826 y, sobre todo, teniendo en cuenta el último fraude que se registró luego del proceso electoral de octubre de 2019, cuando de manera abrupta y extraña el conteo rápido de votos (TREP) se suspendió. (Luego se supo por un informe oficial de la manipulación de actas y fallos en la cadena de custodia.)
La falta de credibilidad de las instituciones y el descrédito en que ha caído el Órgano Electoral Plurinacional hacen que la desconfianza de la población en los resultados del conteo de votos no sea por nada o por una locura sin sentido. Ahora bien, la ciudadanía organizada puede desconfiar, pero también hacer algo para que esa desconfianza comience a ser cosa del pasado. Bolivia necesita reconstruir sus instituciones y a esa monumental tarea no solo pueden contribuir los políticos, sino también los ciudadanos ajenos a la política.
En este sentido, han ido surgiendo iniciativas apartidistas que buscan concienciar sobre la importancia del control electoral y la vigilancia y el celo que el ciudadano debe ejercer en el recuento de votos, al cabo de la votación, para que la voluntad popular se respete. El control electoral comprende la observación ciudadana en las mesas de votación o la participación en auditorías; para eso, se puede recurrir a herramientas digitales para monitorear el proceso o incluso a la IA, con tecnología “blockchain” (cadena de bloques). Notables iniciativas, como Cuidemos el Voto, pueden contribuir mucho a la prevención de un nuevo fraude electoral. La tecnología digital y el internet (que permiten reportar irregularidades en tiempo real) hacen hoy que las manipulaciones dolosas sean mucho más difíciles de ser perpetradas, y la ciudadanía no debería dejar pasar la oportunidad para utilizarlos en su provecho.
El control electoral tiene un fundamento en las ideas liberales de John Locke o de John Stuart Mill y en la Ilustración de los padres ideológicos de la Revolución francesa. Sin embargo, en el contexto dramático que vive Bolivia, agravado por las amenazas de violencia por parte de Evo Morales, el control electoral ciudadano puede enfrentar desafíos importantes. Aparte de estos problemas, tampoco se puede dejar de lado el problema de la desinformación que cunde en redes sociales. En este sentido, es importante señalar que, para un control electoral efectivo, el ciudadano debe estar capacitado y prevenido; la educación cívica y en redes sociales (o flujo de información) es vital para preservar lo poco que queda de democracia en Bolivia.
Las elecciones de agosto serán una oportunidad de oro, bien para elegir un nuevo gobierno e inaugurar un nuevo ciclo, bien para probar la vocación democrática ciudadana a través del control electoral.

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