Tras la fumata blanca que anunció al mundo la llegada de León XIV, la Iglesia Católica se adentró en una nueva era. Si bien su nombre no resonaba con fuerza en los círculos mediáticos globales, la voz de la fe y la confianza en la providencia divina marcan el inicio de este pontificado.
Una reveladora entrevista, realizada por Juan Cruz Castiñeiras a Monseñor Aurelio Pesoa Ribera pone a la luz los primeros trazos de lo que promete ser un papado con sello propio.
– ¿Qué nos puede decir de la elección del nuevo Papa?
– Si bien no era alguien muy conocido en el exterior, como siempre hemos confiado en la Iglesia y Dios actuó por medio del Espíritu Santo. Los cardenales eligieron al Papa León que será un buen aporte para la Iglesia Católica en el mundo en estos tiempos tan delicados y conflictivos donde nos toca vivir. Él dará un aporte positivo para la Iglesia en el mundo entero y especialmente en América Latina.
– ¿Se podría decir que León XIV goza de la aceptación de todos o de la gran mayoría de los Obispos?
– Si. En lo personal lo encontré en dos oportunidades en el Celam, primero en Puerto Rico y en otra visita que tuvo en Bolivia. Conversamos y nos pareció un hombre muy sereno que sabe escuchar y tiene mucho para decir.
– ¿Cuál es la impronta que tiene una persona de la Orden de San Agustín (OSA)?
– Es la primera vez que un Cardenal agustino es elegido Papa. San Agustín es uno de los pilares de la Iglesia Católica. Una de las cosas que esperamos es que se retomen las enseñanzas de San Agustín como, por ejemplo, las confesiones que son de lectura obligatoria en los estudios de teología. San Agustín es uno de los importante padres de la Iglesia.
– ¿Cómo se recuperan las vocaciones sacerdotales?
– Creo que nosotros tenemos que ir cambiando con relación a las formaciones. Seguimos con la formas y esquemas del Concilio Vaticano II, pero debemos entender que el mundo ha ido cambiando, si bien no debemos ir al ritmo del mundo debemos comprender determinadas cosas. Hace décadas la familia estaba constituida por papá, mamá y los hermanos, en los últimos tiempos la imagen de familia se fue modificando por las separaciones y divorcios. Muchos jóvenes se crían con uno de los padres y pierden al complemento. Esa es una de las cosas que debemos tomar en cuenta a la hora de admitir algún candidato. Si bien eso no es un problema como tal es una situación que debemos tomar con mayor dedicación.
– ¿Piensa que Su Santidad visitará Bolivia?
– Creo que visitará Latinoamérica. Me imagino que uno de los países que visitará será Perú por los años vividos allí. Ojalá visite nuestro país.
– ¿Qué mensaje le puede dar a la gente que se considera creyente y se apartó de la Iglesia quizás por inconductas de algunos de sus miembros?
– Creo que la Iglesia Católica no depende de los hombres como tal sino que depende de Dios. Este tiempo es para volver y redescubrir a Dios, ese Dios que nunca se ha alejado a pesar de los pecados y de las aberraciones que podrían haber hecho algunos de sus hijos nunca los ha abandonado. No hay que alejarse de la fe ni la Iglesia este es un tiempo para reencontrarse con Dios. Les digo a los católicos que no nos desanimemos que el pecado va a estar siempre presente pero entre todos podemos vencer al pecado. Esa es una verdad evangélica, el Señor ha dicho yo he vencido y ustedes pueden vencer. La Iglesia como bien sabemos es santa y pecadora. La santidad es por las situaciones que hemos vivido como Iglesia, la Iglesia ha sido dañada, no ha sido destruida porque la sostiene Dios. Este es el tiempo para que los católicos vuelvan a Dios.
Monseñor Aurelio Pesoa Ribera nació en Concepción en el departamento de Santa Cruz en 1962, ordenado sacerdote en 1989 fue obispo auxiliar de La Paz, actualmente es el Obispo Titular del Beni. Fue reelecto como Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana.
