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Síndrome del divisionismo

Severo Cruz Selaez

Cuando la ciudadanía espera propuestas coherentes para salir de la debacle económica y la población ha perdido su poder adquisitivo, el divisionismo ha devastado a la clase política. Ha minimizado a sus protagonistas y devaluado las tendencias ideológicas. Ha partido por la mitad a las organizaciones respectivas, grandes y pequeñas, dando lugar al oportunismo.
En oriente y occidente, los actores políticos están divididos y confrontados, no por motivaciones ideológicas, sino por intereses particulares. Unos leales, otros desleales y muchos oportunistas, proliferan, en esta coyuntura electoral. Los “salvadores” surgen, por lo visto, de la derecha y la izquierda, con discursos rebatibles. Son elementos poco creíbles, porque sus discursos no coinciden con la realidad, tampoco alientan el crecimiento sostenible.
La derecha y la izquierda están fraccionadas y en esas condiciones pretenden poner paños fríos a la adversidad económica. El futuro del país requerirá de un gobierno fuerte, con bancada parlamentaria mayoritaria para cambiar el rumbo de la historia. Ninguno de aquellos sectores representa, el proyecto de salvación nacional. Para cumplir con tal cometido, previamente ellos deberían salvarse del catastrófico divisionismo. Mientras estén fraccionados las cosas no saldrán a pedir de boca.
Los apetitos personales corroen, en consecuencia, las bases de sustentación de las instituciones respectivas. Las ideologías han perdido prevalencia y se impone el oportunismo. Los creyentes y no creyentes, obviando discursos, hicieron las paces, con una actitud oportunista. Con miras a tomar el “botín” del Poder, para enriquecerse con recursos del pueblo. Y surgirían, por consiguiente, los nuevos ricos, como afrenta a quienes tienen poco para sobrevivir en época de crisis económica. Insultos, difamaciones y descalificaciones, se multiplicaron, en un medio socio – político, que se preciaba de civilizado. Se lanzaron acusaciones, infundadas en muchos casos, sin medir consecuencias y con el solo propósito de mellar la dignidad de las personas. Una práctica poco honesta y transparente que ha profundizado la enemistad y el desencuentro entre quienes creían ser los salvadores.
Los precandidatos a la presidencia de la República, se han dedicado a promover, en medio de pugnas y peleas internas, actos de proclamación. Sin que se haya conocido aún la versión oficial acerca de los candidatos ni de los partidos habilitados para la contienda electoral. Utilizando gente obligada o contratada. Los gallos se miden en el ruedo del gallinero, no fuera de él. Llegará el momento del debate y la confrontación individuales. Entonces tendrán la oportunidad de debatir planes, proyectos y programas, ante la opinión pública.
Pero se ha visto, al mismo tiempo, la ausencia de propuestas, tendentes a resolver la crisis económica. Tendentes a restituir la normalidad en la distribución de hidrocarburos. En reponer la libre circulación de dólares. En abaratar el costo de la canasta familiar. En reducir el gasto público.
En suma: los problemas prioritarios del país, ameritan atención lo antes posible.

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