La Equis (2019), es una novela realista sobre una familia que vivió conflictos de alta tensión entre esposos y abandono familiar. Fue escrita descriptivamente por el alteño Luis Raymundo Quispe Flores, egresado de la Carrera de Literatura de la UMSA, de oficio panadero (leemos en la contratapa de la obra literaria). Esta obra ahora mismo está en su tercera edición, porque al público lector le encanta conocer experiencias de vida de un esposo abnegado, que sacó adelante a sus siete hijos ante el abandono de su esposa.
El autor comienza su novela con un interrogante: ¿Dónde comienza esta historia? “…Mi padre que era ya un habitante de esta ciudad, y mis hermanos y yo, todos nosotros reunidos en este cuarto donde meses después nos enteramos de que Sonia, aparte de ser una excepcional cazadora de palomas y ratones, también podía fabricar pequeños gatitos. Las primeras crías nacieron a mi lado, mientras dormía, dándome no solo un susto a mí, sino también a todos mis hermanos. Fue todo un espectáculo ver esas pequeñas bolitas peludas y viscosas, junto a nuestra Sonia” (pág. 7).
Continúa describiendo analógicamente esta historia de una gata mamá: “Ella resultó ser una excelente madre. Los cuidados cariñosos que les brindaba a sus crías nos hicieron entender, por primera vez, lo que significaba la palabra mamá. Sonia comía con el propósito de alimentarlos, se apartaba de ellos únicamente para buscarles más alimento…”. Además, dice: “Nos encantaba verla durmiendo al lado de sus crías, felices de saberse juntos, compartiendo aquel lazo familiar. El trato que tuvo Sonia para con su primera camada fue el mismo que le dio a cada una de las cinco camadas que tuvo en toda su vida. Nunca abandonó a sus hijos, a todos los cuidó y amó hasta que pudieron valerse por sí mismos”.
Más adelante, ante la muerte de una camada de cuatro gatitos por mero descuido del dueño y maullido constante de la mamá gata, preguntó a su padre: ¿Ese llanto terminaría algún día? Todavía se acuerda de sus crías y por eso llora, pero no se preocupen, se va a olvidar de ellas… los animales no recuerdan como la gente… Sonia dejó de llorar por la ausencia de sus crías a los ocho días…” (pág. 8). Claro, el autor no pudo comprender a cabalidad la respuesta de su padre, porque luego envidió la facultad de la gata de olvidar las cosas con mucha facilidad. Olvidar para el ser humano es un terrible tormento. Por ejemplo, el abandono de la esposa por la calentura del momento y caer en las garras inmorales de un electricista. Es una lectura reflexiva, recomendada para toda la familia.
La mujer tentada e inducida por sus amistades “comerciantes”, abandonó a sus siete hijos, a su esposo de oficio panadero; dejó su matrimonio por un hombre que la conquistó con ramillete de flores e ilusiones pasajeras. Por ello, ante la responsabilidad paternal de protección y cuidado de sus hijos pequeños, el hombre supo batallar y sacar adelante a sus pupilos, haciendo estudiar, enseñando el oficio de elaboración del pan, pasando, por supuesto, grandes dificultades económicas para la alimentación y manutención de la familia. Es un claro ejemplo de que existen hombres que luchan por sus hijos, aunque la esposa sin sentimientos los abandone, cuando hasta los animales lloran por sus crías…
