El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Mike Waltz, hasta ahora asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, será el nuevo embajador de EEUU ante la ONU, un cargo que tiene nivel ministerial. Por el momento, el secretario de Estado, Marco Rubio, lo relevará en el puesto de forma interina.
El anuncio confirma la salida de Waltz del núcleo duro de la Administración Trump, según había adelantado la prensa estadounidense, semanas después del escándalo por la filtración de planes bélicos para atacar a los hutíes en Yemen a un periodista.
Waltz fue el alto cargo de la Casa Blanca que agregó al editor de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, a un chat de la aplicación de mensajería Signal en el que participan, entre otros, el jefe del Pentágono o el secretario de Defensa. Este último, Pete Hegseth, proporcionó a través de este grupo los horarios exactos de los lanzamientos y cuándo caerían las bombas, lo cual podría haber puesto en peligro a los militares estadounidenses encargados del ataque.
Según la cadena Cnn, Waltz ha «perdido la confianza del presidente en los primeros 100 días» y apuntaba al Signalgate, el escándalo por la filtración del ataque estadounidense contra los hutíes en Yemen a un periodista de la revista The Atlantic el pasado 15 de marzo.
En noviembre de 2024, Trump seleccionó a la neoyorkina Elise Stefanik para el puesto en la ONU, pero retiró la nominación el pasado 27 de marzo de 2025. Para confirmar el nombramiento, el Comité de Relaciones Exteriores es responsable de celebrar una audiencia para avanzar en la nominación a través de una votación en el pleno del Senado.
DESCONTENTO CON WALTZ
Días después de la filtración de la conversación en la revista, Waltz asumió la responsabilidad, aunque insistió en que desconocía cómo había sido añadido Goldberg a la conversación sobre planes bélicos. «Yo hice el grupo. Es vergonzoso. Vamos a llegar al fondo del asunto», señaló en una entrevista a la cadena Fox News.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apoyó a Waltz cuando salió a la luz el escándalo, aunque «nunca se recuperó realmente», según informaba la Cnn. Según el Wall Street Journal (WSJ), Trump y altos cargos del Ejecutivo estaban descontentos con él ya antes de esa polémica.
El WSJ apuntaba que contrató a asesores que, según sus críticos, no convencían a la base más radical de Trump, la llamada MAGA, en referencia a las siglas de su lema «Make America Great Again» (Hacer Estados Unidos Grande de nuevo).
Este fue el caso de Laura Loomer, una activista pro-Trump que, en una conversación con el presidente estadounidense en el Despacho Oval comentó que necesitaba purgar a los asistentes que podían no ser lo suficientemente leales. Asimismo, en ocasiones sus posturas sobre Ucrania o Irán chocaban con la de otros funcionarios del Ejecutivo por ser más duras. Altos cargos gubernamentales apuntaban a este diario estadounidense que a Waltz se le había apartado ya de negociaciones clave, como la de la búsqueda de un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania. Estaba previsto que acompañara el pasado martes a Trump en Míchigan en el acto para conmemorar los primeros 100 días de su segundo mandato, pero finalmente no acudió.
PRIMERA REORGANIZACIÓN
El cambio de cartera de Waltz es la primera gran reorganización del círculo íntimo de la segunda Administración Trump desde que asumió el cargo el pasado 20 de enero.
Waltz fue miembro de la Cámara de Representantes durante seis años antes de ser ascendido con el regreso de Trump.
«Waltz es el primero. Seguro que no será el último», señaló ayer, antes de conocerse el anuncio de Trump, el jefe de la minoría demócrata en la Cámara Baja, Hakeem Jeffries, después de que la prensa estadounidense avanzara la información.
El presidente republicano intentó evitar el caos vivido durante su primera Administración (2017-2021), durante la cual tuvo cuatro asesores de Seguridad Nacional distintos, cuatro jefes de gabinete de la Casa Blanca o dos secretarios de Estado entre otros cambios recurrentes en su Gabinete.(RTVE.es)
