InicioSeccionesNacionalDe carretas y diligencias a “minibuses obsoletos”

De carretas y diligencias a “minibuses obsoletos”

> "En ciudades mucho más grandes el número de líneas, que se respetan, es cerca de una quinta parte del número que tenemos actualmente", aseguró Samuel Vásquez.

De acuerdo con el expresidente del Colegio Departamental de Arquitectos de La Paz, Samuel Vásquez Montecinos, la polémica sobre las tarifas del transporte público en la urbe paceña se cuestiona una vez más el tema de la calidad, seguridad y costo del transporte urbano, particularmente del medio de locomoción masivamente empleado que es el minibús. En entrevista con EL DIARIO, el experto realizó una reflexión sobre el actual servicio y cómo llegaron los minibuses a la ciudad.
Recordó que, en La Paz, desde el Siglo XVI los ciudadanos podían alquilar carretas, diligencias y literas con ruedas arrastradas por animales para movilizarse de un lugar a otro.
En 1902, la población paceña llegó a 70.000 habitantes. Desde 1909 se implantó “el simpático sistema de tranvías” que funcionaron desde 1909 hasta 1950; ya para 1936 contaba con 15 Km. de líneas férreas, 20 carros de operación de primera y segunda clase, que con cinco líneas cubrían las rutas de Cementerio General, Chijini, Estación Central, Plaza Murillo, Miraflores, Sopocachi, San Jorge y Obrajes.
Posteriormente, los automotores llegaron en 1903 y en el transcurso de los años se fueron convirtiendo en un medio de transporte público, en 1925 alcanzaron a 472 colectivos; en 1930 estaban constituidos los “sindicatos” de propietarios como Litoral, Abaroa, San Cristóbal y Villa Victoria.
Después de la Guerra del Chaco varios camiones se transformaron en los denominados colectivos. A partir de los años 40 se ponen en circulación los taxis y desde los 70, los trufis, automóviles de ruta fija, microbuses, así como minibuses. Además, en los años 60 llegaron omnibuses usados de procedencia norteamericana que en su lugar de origen fueron buses escolares, “todavía algunos circulan en nuestras calles”, aseguró.
Ya en 1980 se crea la Empresa Municipal de Transporte Automotor (EMTA) que conectaba a La Paz y El Alto, pero en su quinto año de implementación “fracasó y fue eliminada”. En 1985, después de la relocalización de trabajadores mineros y la libre contratación, se inicia el boom en el crecimiento de minibuses, microbuses, omnibuses, trufis y taxis. Luego para 1995 la Dirección de Tránsito tenía registrados 440 microbuses, más de 720 omnibuses y 10.717 minibuses.
ACTUALIDAD
Vásquez sostuvo que en el Siglo XXI el sistema de transporte por cable o Teleférico y los buses municipales PumaKatari, “estos ahora muy limitados, son sin duda aportes favorables y es deseable su mayor desarrollo”.
Sin embargo, “el rey del transporte público actual es el minibús”, expresó a tiempo de señalar que existen más de 540 líneas de circulación para minibuses, micros y trufis “definidas -aunque parezca increíble- por los sindicatos, una maraña muy compleja que sufre cambios intempestivos por los conductores. En ciudades mucho más grandes el número de líneas, que se respetan, es cerca de una quinta parte del número que tenemos”, manifestó el entrevistado.
Acotó que los minibuses que en 2015 alcanzaban a 13.901, ahora son más de 20.000, tienen como características, con escasas excepciones, el deficiente mantenimiento técnico que junto al incumplimiento de normas de tránsito provocan frecuentes accidentes, capacidad reducida de 14 pasajeros, falta de condiciones mínimas de confort, ventilación insuficiente, incomodidad al subir y bajar de la unidad, higiene lamentable, paradas arbitrarias en cualquier lugar, trameaje o fraccionamiento de tramos abusivo, libre desplazamiento de unidades que provienen de la ciudad de El Alto y contaminación acústica con sonidos estridentes de radio, sumados a los bocinazos.
“El estado insuficiente y calamitoso de las vías afecta sin duda. Es usual la mala educación de conductores que se expresa nítidamente cuando en los paros impiden la circulación de vehículos particulares y emprenden acciones violentas contra los transeúntes o movilidades y castigos físicos a sus propios colegas. El control sindical es escaso, y poco serio. Autoridades municipales y de tránsito, bien gracias”, declaró.
Recordó que hace poco la primera autoridad municipal de La Paz, Iván Arias, autorizó la elevación de tarifas del transporte público sin ajustar con rigor las mejoras en calidad del servicio y condiciones de seguridad que los choferes debían ofrecer. “El alcalde (Arias) indicó que cuenta con en estudio tarifario de 1.800 páginas del que no conoce nada la ciudadanía. La presidente del Concejo Municipal, Lourdes Chambilla y varios concejales se están esforzando tercamente para el retorno de las anteriores tarifas cuando los ciudadanos aceptaron y vienen cumpliendo con la elevación inconsulta. Los transportistas precipitan su consabido y muy perjudicial paro movilizado. Los habitantes de La Paz son rehenes, como tantas veces, de este entuerto o agravio injusto y absurdo”, reflexionó.
MEDIDA
A su entender, la solución a esta problemática solo se dará en el marco de un Sistema Integrado de Transporte Intermodal en el marco de Lineamientos de Planificación Urbana Metropolitana. “Aunque en estos tiempos eso suene a utopía de idealistas y soñadores”.
En cuanto a los minibuses, “medio de transporte público fracasado y obsoleto”, acotó que corresponde eliminarlos y en su lugar establecer un Sistema de Buses grandes, eléctricos o híbridos, que se interconecten con buses medianos que lleguen a las laderas.
Además, los “mal llamados sindicatos” deberían transformarse en empresas o cooperativas de transporte público urbano que pueden bridar servicio con calidad, como con seguridad y obtendrían mayores beneficios para los propietarios. Sin educación ciudadana, en particular la vial, de transportistas y usuarios será imposible avanzar.
Sin embargo, prevalece la comodidad de mantener las condiciones de movilidad urbana lamentables y reducirnos a discusiones sobre aspectos menores. Eso significa mantener la triste “mentalidad de Alasitas” predominante en mucho tiempo y no pensar en grande como es necesidad imperiosa. “La lucha por una mejor ciudad para la gente continúa”, apuntó.

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