Una mujer que siempre estuvo con Dios, tranquila y trabajadora, así se definía Rosita Ríos, la querida actriz boliviana que el 17 de abril iba a cumplir 90 años de edad.
Ríos falleció el 19 de agosto del año 2018, pero siempre es recordada por haber personificado con todo sentimiento a la chola paceña, trabajo que le permitió dar vida a valerosas mujeres de pollera, entre ellas a “doña Gaspara” en la conocida obra “La Sanguchera de la esquina”.
El primer papel que Rosita hizo fue precisamente el de una sanguchera en la obra “La calle del pecado, Condehuyo”, en septiembre de 1971, al lado de Raúl Salmón de la Barra y Tito Landa, a quienes siempre recordaba con mucho cariño, según contó al entonces suplemento Tu Guía en el periódico EL DIARIO.
“Empecé con el papel de chola y creo que es con el que me he identificado en todos estos años, porque la señora de pollera tiene un sufrimiento que a veces nosotros no entendemos”, evocaba la fallecida actriz.
¿Qué ha significado para ti personificar a la chola paceña?
“En lo personal aprender mucho, es algo que a mí me gusta. Hacer el papel de una dama, con trajes largos y andar de puntitas, como me hizo hacer Ninón Dávalos y otra directora, no es lo mismo que asumir el papel de una persona de pollera, donde sí me deshago, hablo todo lo que una tiene que hablar, gritar, etc.”, decía.
Doña Rosita se preciaba de ser una actriz “humilde, sencilla y no creída, porque una tiene que pisar el suelo”.
Contó que, en tantos años de carrera, el teatro le dio “muchas satisfacciones, muchos aplausos y el amor y el reconocimiento de la gente”. “Te diré que prácticamente dinero o deberle al teatro una cosa material, una moto por lo menos, no, y es que no soy de las que reclamo mucho. Algunas veces los colegas me dicen: “Has debido ganar bien porque les ha ido bien”, y yo digo que no lo hago por dinero, sino porque tengo que desahogarme de todos los problemas que a veces una tiene en la casa. Aunque tampoco me gusta que sean inconscientes, solo espero que reconozcan el esfuerzo que una hace”, afirmaba.
Y a todo esto, ¿qué ha significado el teatro en tu vida?
“Mi propia vida, es decir, el teatro es para mí una medicina, es otro hogar donde voy y recibo el cariño de la gente que no me conoce. Hay muchas personas que me agarran y dicen “Mamá Rosa”, y se alegran de trabajar conmigo. El teatro me ha dado mucho cariño del pueblo y esas son cositas que a vos se te quedan para siempre”, rememoró.
UNA DE LAS ÚLTIMAS ENTREVISTAS
Rosa Ríos Valdivia nació el 17 de abril de 1935 en La Paz. En la última etapa de su vida confesó que no solo se dedicaba al teatro, sino también a atender su “tiendita” en la colonial calle Jaén de la sede de gobierno.
“Siempre trato de estar activa, porque si me encierro y me pongo a pensar en la vida que uno ha llevado, no favorece. Llevo 46 años en la vida teatral”, afirmaba en 2017 la actriz de teatro, cine y televisión a La Guía de EL DIARIO.
LG: ¿Cuál es tu mayor fortaleza?
R: Mi mayor fortaleza es trabajar, estar activa en cualquier cosita.
LG: ¿Cuál es tu mayor tesoro?
R: Primero está Dios y luego están mis hijos.
LG: Si volvieras a nacer, ¿qué cambiarías de tu vida?
R: Estudiaría, quizá hasta ser una profesional, aunque sin ser profesional, gracias a Dios no les hice faltar el pan de cada día a mis hijos, hasta ahora no me falta. Bendito Dios, porque incluso me ha dado para compartir.
LG: ¿Qué es lo mejor que han opinado de ti?
R: Doy gracias a Dios porque tengo el cariño de la gente, pasan por esta calle, la Jaén, y quién no me conoce… todos se acercan a felicitarme o preguntarme cuándo haré teatro y, a propósito, quizá haga para fin de año o en el Día de la madre. Quiero despedirme, pero dando un mensaje, un consejo.
LG: ¿Cómo te desenchufas de tu rutina?
R: Estando en la tienda o yendo a sentarme junto con las abuelitas del asilo (Quevedo), juego con ellas (sonríe). Les digo que hagan ejercicio, que caminen, porque el estar sentada es deprimirse y sufrir. Bendito Dios que tengo la tienda, con eso me distraigo, porque plata no necesito.
LG: ¿Qué cosa nunca perdonarías?
R: Todo perdonaría, porque al vivir con rencor, con odio, nada sacas.
LG: Si tendrías que ser otra actriz, ¿quién serías?
R: Sería una cholita, me gusta mucho ese personaje, empecé con don Raúl Salmón, pero no dejaría de ser Rosa Ríos.
