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Decadencia del MAS y otros partidos

Como resultado de la profunda crisis que vive el país, los tolderíos políticos (mal llamados partidos) se muestran en un estado de enfermedad terminal, como demuestran con ostentación en la caótica campaña electoral que empezó hace casi dos años y que no tiene indicios de terminar, sino de prolongarse indefinidamente, aunque se cambie de gobierno.

Ese fruto lamentable de desconcierto no es reciente, fue llevado al cenit por la política populista del desorientado grupo llamado Movimiento al Socialismo (MAS), jefaturizado hasta hace poco por Evo Morales Ayma, quien cuando llegó al gobierno en el año 2006, por casi catorce años se dedicó en forma deliberada a desmantelar hasta el último tornillo del aparato productivo del país y no menos del político.

Cumplida esa tarea depredadora, la consecuencia directa fue que la vida política del país también se derrumbó y ese hecho culminó en la desaparición del pensamiento político y no menos de los partidos políticos, incluyendo al mismo MAS y aliados, desde comunistas hasta liberales. Ese bochornoso espectáculo de miseria política está a la vista en estos días, mucho más cuando falta poco para la celebración del bicentenario de la República de Bolivia.

En efecto, los grupos políticos, sean de izquierda o derecha, se agarran de los pelos y echan leña al desastre por asuntos de mínima cuantía. Revelan, así, mínima grandeza y, peor aún, desconocimiento de la realidad. Esa epidemia de cólera se observa en todos los grupos emergentes en tiempos de caos, pero, en particular, en el Movimiento al Socialismo (MAS), cuyo caudillo cocalero, después de llevar al país al desastre, a la ruina, quiere volver a gobernar, a la fuerza.

Como efecto de ese estado de cosas, la ciudadanía sin orientación, trata de ser embaucada con “encuestas”, procedimiento que no permite formar criterio propio e impone fórmulas traídas de los cabellos. En consecuencia, la crisis política, sumada a la económica y moral pende como la espada de Damocles sobre la cabeza de Bolivia y su pueblo.

Lo cierto es que los afines al MAS pretenden mantenerse en el poder con cualquier costo, de cualquier manera, a pesar de que arcistas y evistas son responsables, por igual, de la actual crisis económica, política y social que agobia a la mayoría de los bolivianos. En este sentido, prevalece el recurso de echar la culpa de los problemas actuales a otros, menos hacer autocrítica y reconocer con sinceridad las enormes equivocaciones en las que han incurrido.

Mientras que, en la oposición, una vez más se desoye los pedidos de sectores sociales en sentido de formar un bloque opositor fuerte, unido principalmente por un plan de gobierno que realmente resuelva graves problemas, como el fracaso del actual modelo económico, la falta de dólares, de combustibles, el encarecimiento de la canasta familiar, la desaparición de empleos formales, el agotamiento de las reservas de gas, la alarmante disminución de las RIN, y muchos otros.

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