Desde hace varios meses, a poco de iniciarse la escasez de dólares en Bolivia, la ASFI y los bancos bolivianos establecieron una serie de normas que limitaban los derechos de los ahorristas, entre ellas, la devolución de sus ahorros en dólares americanos o el recojo de remesas enviadas en dólares americanos, ahora ya en la divisa local (en bolivianos). Fue claramente una vulneración a los derechos de los ahorristas, pues pese a que algunos personeros del gobierno salieran a la palestra diciendo que, según el Código del Comercio en su artículo 795, las obligaciones contraídas en moneda extranjera podían ser devueltas en la divisa original de depósito o, en su defecto, en moneda nacional, la devolución en moneda nacional del dinero ahorrado en dólares por los clientes del sistema financiero atenta contra su derecho a la propiedad privada (derecho, dicho sea de paso, sistemáticamente vulnerado a lo largo de la historia por los gobiernos de corte socialista). Si la clientela se ve impedida de recuperar su dinero tal y como lo entregó a la banca en su momento, ¿de qué se puede hablar sino de la vulneración de un derecho?
Ahora bien, como muchas cosas malas que hacen los gobiernos, las disposiciones de la ASFI hacen que esa devolución sea “legal”, pero de ninguna manera legítima ni ética. Algunos especialistas en temas económicos y financieros indicaron que otro dato preocupante es que la razón de tales medidas se deba, más allá de la escasez de dólares como tal, a la confiscación de la divisa americana para que el Gobierno adopte medidas-parche.
Cuando una persona deposita dinero en un banco en una determinada divisa, se establece un contrato entre partes (es, en palabras sencillas, un préstamo); entonces, cuando el banco devuelve el dinero en otra moneda, en este caso devaluada o con menor poder adquisitivo, se vulnera el derecho de una de aquellas. Se convierte en una relación abusiva o asimétrica. Si, por ejemplo, se deposita un dólar, el banco debería devolver ese dólar o su exacto equivalente en bolivianos… pero como no hay dólares en el mercado, ese dólar cuesta mucho más y esos bolivianos devueltos tienen menos poder adquisitivo que el dólar originalmente depositado. Es una simple relación de oferta y demanda… Relación que el gobierno de Luis Arce Catacora, integrado por funcionarios incapaces e inescrupulosos, parece no entender o no admitir.
Ahora bien, como tenemos dicho, la normativa hoy vigente permite a los bancos devolver los ahorros en dólares en otra moneda (en bolivianos), por lo cual hay que decir que los bancos no están violando la norma. Sin embargo, en estados de anomia como éste, en el que se encuentra Bolivia, los hechos, la norma y lo ético se desprenden y contradicen, las instituciones se derruyen e incluso lo ilegal puede volverse legal, y es esto lo que está ocurriendo en el país. Más que legal, es un problema ético: no es ético que no se devuelva lo mismo que se prestó. Hay que agregar que es el sector formal, ese que se ciñe a la normativa y crea fuentes de trabajo, el más afectado y no así el informal, como el cooperativismo minero… Aquí el que cumple la ley es el maltratado por el Estado y no así el que la evade.
Tal vez “legal”, pero no legítima
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