En los últimos días, la crisis económica se ha incrementado de manera preocupante en nuestro país. Todo parece indicar que Bolivia está al borde de la hecatombe total. Los principales responsables de esta situación son Luis Arce y Evo Morales, quienes, con su modelo socialista fracasado, han acabado con la prosperidad y la estabilidad de nuestro país. El socialismo siempre será sinónimo de pobreza. Estamos en una situación límite y los cambios estructurales a realizarse deben ser totales; en caso contrario, Bolivia puede colapsar.
Queda claro que el gobierno de Arce es totalmente incapaz y que, en vez de combatir la crisis, la incrementa. Muchos meses atrás, escribí una serie de artículos pidiendo la renuncia del presidente, al ver su falta de acción ante la crisis y que, en vez de reducir el gasto público, incomprensiblemente lo incrementaba. Hoy esta idea ha cambiado, no por la burda idea de que “hay que cumplir los plazos constitucionales”, sino porque su renuncia puede causar males aún peores.
Arce es un inútil, que no queden dudas y sus ministros son la definición de pusilánimes; pero, en el contexto actual, su renuncia podría significar el ascenso de Andrónico Rodríguez, lo cual es muy peligroso y podría destruir a Bolivia. Entiendo la molestia de la población con Arce y, si había que pedir su renuncia, era hace un tiempo (el año pasado como plazo máximo), no en pleno año electoral. Además, no tenemos una oposición fuerte y organizada para pedir un adelantamiento de elecciones y convertir la renuncia de Arce en algo conveniente; el contexto actual no es favorable.
Existen demasiados riesgos si Andrónico Rodríguez se convierte en presidente. Lo primero que pasará es que las elecciones generales de este año serán postergadas hasta el próximo año o incluso mucho más, alegando que la crisis hace imposible la realización de las elecciones. Este escenario es algo seguro, además de que los cómplices de esto serán todos los parlamentarios de la presente gestión, quienes estarán felices de seguir más tiempo en sus cargos. De igual forma, estoy seguro de que la renuncia de Arce será el primer paso para la “reunificación” del MAS, algo que debemos evitar a toda costa. Con Andrónico a la cabeza, el MAS retornará al mando de Evo Morales, liquidando así a la oposición interna y a los arcistas, pues éstos se quedarán sin “jefe”.
Otro gran problema con que Andrónico asuma el poder radica en su edad y en lo que viene a representar: él es joven y es la renovación del MAS, por lo que sería un “aire fresco” para el socialismo y sus macabros intereses. Finalmente, Evo Morales terminará siendo habilitado y tendría un camino mucho más fácil para retornar a la presidencia. Andrónico jamás debe llegar a ser presidente; en caso contrario, Bolivia perecerá.
Pedir la renuncia de Arce nos era útil hasta el año pasado, cuando existía el tiempo suficiente para que un supuesto gobierno de transición no tuviera excusa alguna para prorrogarse. Tristemente, debemos aguantar a este gobierno un tiempo más, si queremos obtener el triunfo definitivo ante el masismo y, por fin, erradicar para siempre el maldito socialismo. Debemos saber cuándo dar el “golpe de gracia” para acabar definitivamente con el MAS; en caso contrario, corremos el riesgo de devolverle su fuerza de antaño.
Además, quiero agregar que debemos ser astutos y no pedir que Arce decline su candidatura. Esta es la clave para que el MAS caiga en las elecciones de manera estrepitosa y también para cuidarnos del fraude electoral; nadie en su sano juicio pensaría que “Tilín” sacaría más del 4%. La paciencia es clave en política. Por el momento, en vez de pedir la renuncia de Arce, dejemos que él y el MAS se “cocinen y ardan en su propio aceite”, hasta que lleguen totalmente débiles a las elecciones.
¿Es conveniente la renuncia de Luis Arce?
Fabian Freire
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