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Sequías, incendios y medidas erradas

Es de creencia general que los males no vienen solos, sino en legión, en especial en lo que se refiere a la naturaleza, pero siempre o casi siempre esos problemas son causados por la mano del hombre o por leyes que afectan el medio ambiente. El hombre cambia la naturaleza, también la naturaleza cambia al hombre. Los ejemplos no dejan de ser dramáticos y se puede citar algunos casos ocurridos en el medio ambiente boliviano, en el transcurso de su historia.
Por ejemplo, las medidas económicas españolas de los años 1700, provocaron los grandes levantamientos indígenas de Túpac Amaru y Túpac Katari, que fueron sofocados con gran cantidad de víctimas y no hubo quién atienda la agricultura y ganadería. Esas medidas determinaron grandes cambios en el clima, que se tradujeron en una catastrófica sequía a partir del año 1800, la misma que duró un quinquenio, lo cual originó enfermedades, epidemias, hambre, hambruna, es decir una tragedia, durante la cual murieron cientos de personas. Esta catástrofe general tuvo también efectos notables y los habitantes de las ciudades organizaron las revoluciones libertarias de 1809 y 1813.
En esa forma, las decisiones políticas fueron, en realidad las causantes de esa calamidad ambiental y demográfica. Ese fenómeno se repitió en 1878 con mayores agravantes y, en medio de esa situación de crisis general, Chile invadió alevosamente el Litoral boliviano y se apoderó de ese territorio marítimo.
Al presente, esas experiencias deberían servir de enseñanza para gobernantes, políticos y ciudadanía en general, pues se concluye que los individuos en el poder dictan medidas que al ser erradas causan el estado catastrófico en que vive en país, por una serie interminable de calamidades, considerando, a la par, que no hay efecto sin causa.
Esa falta de protección al medio ambiente en nuestro país, en los últimos años es más notoria, debido a que incendios provocados han devastado aproximadamente 12 millones de hectáreas de zonas ricas en recursos naturales, como son los parques nacionales, los que, según el ordenamiento legal, son áreas protegidas. Sin embargo, son frecuentemente invadidas por avasalladores interculturales, cocaleros, mineros irregulares, loteadores, sectores agrícolas, ganaderos, etc.
A pesar de las constantes denuncias de sectores ambientalistas, muy poco se ha hecho hasta la fecha para verdaderamente proteger el medio ambiente, particularmente en reservorios naturales. Por el contrario, continúan los ingresos furtivos a parques nacionales, lo que afecta inclusive a pueblos indígenas, que son víctimas de acciones violentas por parte de avasalladores, padecen enfermedades por contaminación debido a elementos químicos usados por mineros ilegales o, finalmente, se ven obligados a dejar sus territorios en busca de mejores condiciones de vida.
Por todo ello, se espera que, con un nuevo gobierno, surjan políticas que verdaderamente tengan el objetivo de resguardar el medio ambiente, principalmente pensando en futuras generaciones de bolivianos.

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