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Economía: rendimiento 2024 y expectativas 2025

Luis Fernando Romero Torrejón

Parte II

Perspectivas 2025

Las metas gubernamentales previstas en el PGE 2025 son poco ambiciosas, optimistas, pero sí más realistas, al menos si se las compara con las de los últimos 5 años. Se prevé gastar más (9,2% déficit fiscal/PIB), pero crecer menos (3,51%), algo contradictorio. Se reconoce que en 2024 tendremos una inflación elevada histórica (cerca al 10%), y se estima un 2025 también inflacionario (7,5%). Con una inversión pública menor que este año, solo de $us 4.024 millones, que estará en función, al parecer, de la deuda pública, lo que condiciona más nuestro crecimiento económico mesurado, todo lo contrario, al PGE 2025, el cual creció en 280% respecto al 2010.
La recuperación económica de Bolivia, lo que otros llaman crisis, según el gobierno será posible gracias a la inversión pública multisectorial, principalmente en minería, industria e hidrocarburos. Lo llamativo es que se seguirá apuntando a la creación e implementación de más empresas estatales en el 2025, algunas provocando una competencia “desleal” al sector privado. Donde el gran cuestionamiento, dada la actual crisis financiera y económica del sector público, son los fondos para su puesta en marcha y su sostenibilidad, y aún más, la duda de dónde sacaran divisas para importar insumos y materias primas, generando mayor presión fiscal y cambiaria en nuestra economía.
El Gobierno, según ellos, apostará a la reducción del déficit fiscal mediante un aumento de ingresos, pero no de gastos, algo “irónico”, ya que los primeros dependen de la coyuntura económica interna y externa, pero lo segundo, simplemente de una voluntad política pragmática. Su gran apuesta será la planta siderúrgica del Mutún, sustitución de importaciones de industrias alimenticias y la producción de biodiesel, que recurrirán a un PGE muy endeudado, pero poco sostenible en el 2025.

Breve conclusión y recomendación
El balance del 2024 fue negativo y nefasto para la economía boliviana, pero podría empeorar en 2025. Esto ante la ausencia de políticas públicas estructurales, tanto en lo económico, político, institucional y normativo, que hagan un viraje de 180 grados hacia un país con mayor libertad económica, Estado de Derecho y prosperidad social. El 2025, será un año muy politizado por las elecciones nacionales, donde los esfuerzos se concentrarán en ganar o mantener votos, más que en solucionar los problemas económicos de los que votemos. Sin políticas ni acciones pragmáticas, las cosas pueden empeorar, y llevar a más gente a la pobreza, donde salir de ahí, costará un Potosí.
Lo aconsejable, más allá de cualquier receta económica, es hacer todo lo contrario de lo que se hizo hasta ahora, sin una sinergia entre el sector público o privado. Salir de esta situación de más de una década, será más compleja y costosa para los bolivianos.

El autor es Presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija.

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