InicioCine MundoLA COREOGRAFÍA DE “LILO, LILO, COCODRILO”

LA COREOGRAFÍA DE “LILO, LILO, COCODRILO”

El coreógrafo Shannon Holtzapffel se inspiró en el teatro musical clásico. “Las fuentes son obras musicales como Kiss Me, Kate, Damn Yankees, Pajama Game y Oliver!, pero no quise estructurar las secuencias de baile como si fueran piezas teatrales”, dice. “En vez de ello busqué momentos memorables en los ambientes de cada personaje- la casa de arenisca, el ático- utilizando y experimentando con estos espacios tridimensionalmente al imaginar la escenografía”.

La coreografía de Shannon brotó asimismo de las personalidades de los personajes. Por ejemplo, el espectacular mago Hector P. Valenti requirió una coreografía ad hoc, pero no necesariamente excesiva. “Cuando leí todo lo relacionado con este personaje, pensé tanto en Estrómboli de Pinocho como en Salvador Dalí, en Tony y Joe de la Dama y el Vagabundo, en Chaplin. Los movimientos dancísticos de Hector se remontan al vodevil, son una oda al escenario y la pantalla”, explica.

Tomando en cuenta que el papel sería interpretado por Javier Bardem- que no es un bailarín entrenado clásicamente- Holtzapffel diseñó una coreografía ajustable a su talento. “Con Javier realicé una ingeniería al revés”, dice. “Javier nunca había bailado en una película, así que me apoyé en sus puntos fuertes, que detecté durante la fase de preparación, en España. Me fascinó notar su pasión por este proyecto-su dedicación fue inmensa”.

Claro que el reto mayor fue el baile de Lilo. “¿Cómo baila un cocodrilo? ¿Cómo conseguirías que un humano baile como cocodrilo? ¿Cómo puede ser verosímil algo así?”, se preguntó el coreógrafo. Y claro, nuevamente, el ambiente suponía un apoyo tremendo. “Pusimos a Lilo a realizar trucos o arrojar cucharas, en vez de hacerlo bailar con movimientos expertos. Quería un movimiento capaz de hacer reír al público”.

A fin de darle vida a todo esto, los realizadores contactaron a Luke Dockery, un bailarín entrenado cuyos movimientos serían capturados y más tarde animados. “Luke no tenía más de 21 años cuando filmamos la cinta, se le notaba joven y con mucha energía. Pero no estoy seguro de que se esperara algo como lo que tuvo que realizar”, dice el coreógrafo. “Este papel exigía mucho baile, pero asimismo mucha actuación, lo que supone un reto muy diferente”- claro que podía realizar los pasos de baile, pero a la vez tenía que contarnos la historia a través del movimiento. Lo arrojamos al abismo con esta tremenda responsabilidad, pero él manejó la situación como todo un campeón”.

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