Lluvia Oruro
Mín:
Máx: 22º
Tormenta Eléctrica Cochabamba
Mín: 13º
Máx: 30º
Lluvia Pando
Mín: 22º
Máx: 34º
Lluvia Potosí
Mín:
Máx: 19º
Lluvia Santa Cruz
Mín: 23º
Máx: 32º
Tormenta Eléctrica Tarija
Mín: 14º
Máx: 29º
Tormenta Eléctrica La Paz
Mín:
Máx: 20º
Tormenta Eléctrica Chuquisaca
Mín: 13º
Máx: 22º

Publicidad

    


¿Te orientas en el laberinto de las nuevas tecnologías?

Antonio Pulido

 

I

Se está configurando una nueva sociedad, un nuevo orden internacional, nuevos productos, empresas, trabajos y nuevos ganadores y perdedores de mundo tecnológico 4.0. Nos perdemos en el laberinto de los impactos cruzados de una revolución tecnológica profunda, rupturista y global. Demasiados hilos sueltos en el ovillo del cambio. Como Ariadna en el mito del Minotauro en Creta, necesitamos encontrar pistas para salir del laberinto.

Creo que lo primero, para no perdernos, es superar el enfrentamiento social (en aumento) entre partidarios y detractores del cambio 4.0, entendido en su sentido más amplio de revolución tecnológica, social y política a escala global, provocada por un cambio hacia lo digital y lo intangible en los más variados campos. Es inevitable diferir en las sendas a seguir, en la rapidez del caminar, en los cortafuegos a diseñar y en los refugios a establecer para los rezagados y damnificados. Pero no pongamos en cuestión un cambio globalmente beneficioso e inevitable.

A finales de 2015 defendía esta posición y creo que puede ser útil recordar aquellas reflexiones: Luditas y que inventen ellos: ¿aún existen?

En tiempos de la Primera Revolución Industrial hubo una fuerte oposición al cambio protagonizada por los que se consideraban perdedores: pequeños empresarios sin capacidad financiera para adquirir la nueva maquinaria y obreros preocupados por la pérdida o empeoramiento de su puesto de trabajo. A estos se terminó aplicando el calificativo de “luditas”, al parecer por el nombre, Ned Ludd, de uno de los líderes de la fuerte revuelta que se produjo hacia 1811 en Nottingham, Inglaterra, contra las innovaciones tecnológicas y organizativas.

Ya entrada la Segunda Revolución Industrial, en muchos países y con mayor o menor fuerza, continuaban los opositores a la innovación tecnológica, incluso mezclados con los que dudan sobre la prioridad de invertir en una investigación que la estimulase. Muchos recordaremos aquella terrible frase: ¡Que inventen ellos! atribuida, sin más matices, a Miguel de Unamuno. La realidad era que correspondía más a una estrategia (sin duda equivocada) que a una oposición frontal a la investigación. Él escribía, en un ensayo publicado en 1906: “Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovechamos de sus invenciones. Pues confío y espero que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allá donde se inventó”.

Las nuevas revoluciones tecnológicas siguen despertando sentimientos luditas y recelos acerca de la prioridad de innovar. ¿No están destruyendo empleo y deteriorando la calidad de muchos de los puestos de trabajo las nuevas revoluciones tecnológicas TIC o la robótica? ¿Es prioritario invertir en investigación, sobre todo en tiempos de austeridad, sobre otras opciones de bienestar social o de efectos más inmediatos?

Por muy partidario que uno sea de la innovación, como es mi caso, considero que hay que reconocer la existencia de impactos negativos relevantes sobre el empleo y la igualdad de oportunidades, que es preciso valorar y tratar de contrarrestar. Eso sí, la innovación, en general, es imprescindible para mejorar el nivel de vida futuro y, además, es imparable a escala mundial.

Aclarar algunas ideas es fundamental para hacer cualquier diagnóstico sensato sobre el papel de la innovación. Para algunos, la innovación queda referida a nuevas tecnologías en procesos industriales, particularmente por la incorporación de nuevos equipos más “productivos” (ahorradores de trabajo) en empresas de manufacturas (vehículos, textil, electrodomésticos,...). Siendo una componente importante, la innovación tiene (tenía hace ya cuatro años, cuando escribí este texto) un ámbito mucho más extenso, que afecta a todo tipo de productos y organizaciones, públicas y privadas.

Sin innovación (propia o importada) se paraliza la aparición de nuevos productos en variedad y mejoras de calidad. Pero no pensemos solamente en productos físicos (juguetes, ordenadores, medicamentos,...), sino también en todo tipo de servicios (ventas on-line, nuevos productos financieros o mejoras en el aprendizaje de idiomas, por poner sólo unos ejemplos).

Un paso más y debemos incorporar los importantes efectos de la innovación en las mejoras organizativas de empresas, instituciones sociales o sector público, en particular de la mano de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Un camino que empezó con el impacto de nuevos equipos en la industria manufacturera, se ha ampliado a todo tipo de bienes y servicios empresariales o públicos; de mercado o de no-mercado.

 
Revistas
  • 8
  • 7
  • 6
  • 4
  • 3

Más información

Usurpado el 7 de octubre de 1970, por defender
la libertad y la justicia.
Reinició sus ediciones el primero de septiembre de 1971.

EL DIARIO
Decano de la Prensa Nacional
Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa y la Asociación Nacional de Prensa.

Dirección:

Antonio Carrasco Guzmán
Presidente del Consejo de Administración

Jorge Carrasco Guzmán
Gerente General

Rodrigo Ticona Espinoza
Jefe de Redacción

"La prensa hace luz en las tinieblas
y todo cuanto existe de progreso en el mundo
se debe a su inagotable labor"...

JOSÉ CARRASCO


Publicidad
Portada de HOY

JPG (707 Kb)      |       PDF (318 Kb)



Caricatura


Sociales

A 30 años de la caída del Muro de Berlín

CARLOS SILES, GEORG DUFNER, GUADALUPE CAJÍAS Y HORST GREBE.


Publicidad