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Análisis, Sergio Apaza

Al final, Bolívar impone su jerarquía


 

Si hacemos una comparación entre los equipos en el fútbol boliviano, principalmente entre los seis primeros de la tabla, no hay gran distancia. Porque en líneas generales los equipos están muy equiparados. Lo que cambia es el nivel de angustia con el que se juega, según el compromiso de cada club. Más allá del partido frente a Universitario en puntual, en su composición de equipo, Bolívar tuvo un armado guiado por las características futbolísticas de su entrenador y los jugadores que tiene.

Hay un antiguo adagio futbolístico que dice “Cada maestrillo con su librillo”. Y con Beñat no

es la excepción, fiel a su estilo arma un equipo a su imagen, desde el momento cuando se hace cargo del plantel bolivarista. Al Campeón hay que felicitarlo, pero yo quiero apuntar algunos aspectos positivos que Bolívar mostró a lo largo del campeonato, y que le dieron la posibilidad de salir CAMPEÓN. Las estadísticas son bastante elocuentes. Los números, muchas veces, suelen apoyar el desarrollo de una idea. Y en el fútbol, lo que define es el paso de una situación a otra. De ataque a defensa y viceversa. Lo de este Bolívar en ese aspecto ha sido magnífico. Fue un equipo que nunca quedó expuesto defensivamente. En ese ítem en particular mostró tener cosas del Antofagasta de Chile. Al rival le costaba ser profundo, poder penetrar por el centro del campo. Si lo conseguían era a través de una jugada muy forzada o de un desborde. Los rivales, ante este equipo, no pueden sintonizar dos o tres pases en zonas bien ofensivas porque son desarticulados. En el achique de líneas no hay espacios deshabitados. Eso sirve para entender porque a un equipo le llegan tan poco, Y esa es una de las principales virtudes de este equipo dirigido por Beñat San José.

Además, este Bolívar ha sabido jugar a favor de las características de sus jugadores. Por ejemplo, los zagueros centrales no intentaban resolver situaciones ajenas a sus características de juego. Ante la duda, rechazaban largo. Buscaban ser simples. Edemir Rodríguez pasando poco al ataque y actuando casi como un cuarto central, evitaba que Raldes recorriera tanto terreno, saliendo a las bandas. Y potenciaba el trabajo defensivo. La presencia de Matías Dituro en el arco, sin lugar a dudas, fundamental, no sólo desde el mero hecho de “atajar” balones difíciles, sino desde la lectura del juego, recordemos que el saque de meta largo en Bolívar, tiene contenido táctico y casi siempre genera situaciones de peligro en el arco rival, virtud del arquero. Además mucha seguridad en el juego aéreo, intensidad táctica, buen juego con los pies, para resumir, con Dituro, Bolívar no juega con 10 jugadores y un arquero, sino con 11 jugadores. Otro eje fundamental para el funcionamiento, en este caso de la línea defensiva. Beñat apuesta a la presencia de Ronald Raldes, porque en este momento en el fútbol boliviano no hay un jugador con sus características naturales, además de la experiencia, liderazgo, lectura de juego y ascendencia sobre sus compañeros de equipo, es un líbero natural si el equipo juega con línea de tres en defensa. Jugar con buenos laterales significa una salida más pura y un óptimo sentido de la profundidad, tanto Flores y en menor medida Edemir, han sumado. Al ampliar el campo, los medios perciben algunos beneficios. Si los volantes internos no pueden recibir cómodos, sino se perfilan bien y no son capaces de controlar en un tiempo, se empieza a resentir la cadena de elaboración y el sistema.

Tener un mediocampista central, algo así como el delantero de los defensas y el líbero de los atacantes, que está en todas partes. Que siempre está bien ubicado y distribuye con mucha tranquilidad. El volante central no permite nunca un desfasaje en el medio campo, y ordena constantemente. Y hay otro defensor más… Beñat tiene a Leonel Justiniano con esas características y otros también (Prieto).

Para crear hay que tener circuitos afinados y estimulados que sirvan para desestabilizar al rival. Muchas veces los equipos dependen más de la resolución que de lo estrictamente elaborado en la planificación. Juan Carlos Arce se ofrece permanentemente para crear y generar situaciones que no están en el libreto, producto de su capacidad creativa, se ofrece para promover los pases en profundidad. Se perfila sin perder de vista la pelota, observando lo que hacen los rivales, tiene remate de media distancia con capacidad goleadora. En ataque tiene delanteros que hacen esa diagonal del borde hacia el corazón del área, que es muy difícil de leer para los centrales y, sin conflictos de ideas para definir, evidencia una cualidad de los grandes delanteros. Tanto Riquelme como Fierro, Ferreira y Sirino son rematadores natos, se asocian bien, fijan a los centrales y permiten gestionar espacios tras la defensa rival.

Lo adecuado es encontrar un equilibrio para que el equipo este compensado, en madurez, técnica, edad, y aun así van a seguir dependiendo de factores como las circunstancias externas que son muy difíciles de manejar. Decía Marcelo Bielsa que “en cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso si es lo importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal”. La sentencia nos ubica en unas claves de difícil acceso si todo lo vamos clasificando en función de ser victoriosos o caer derrotados. Ninguna táctica ni ningún estilo garantizan el éxito. Por eso, siempre es mejor tratar de llegar por el camino que uno conoce. Beñat y su cuerpo técnico tienen el mérito de haber confiado en sus jugadores y de que el terreno estaba apto para que Bolívar termine consolidando un nuevo título de CAMPEÓN.

 
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