[Edgar Ruiz]

Virus tipo A subtipo H1N1


 

Un virus biológicamente es denominado un ser inferior, en comparación por ejemplo con el ser humano, al cual designamos como un ser superior. Algunos biólogos no clasifican a los virus como seres vivos, los consideran como simples macromoléculas (conjunto grande de átomos), ya que básicamente un virus es una molécula química gigantesca, que suele contar con una cápside proteínica de protección.

Un virus suele sufrir mutaciones, es decir transformaciones en su estructura o combinación de varios pedazos de otras macromoléculas (virus). No se ha demostrado que un virus pueda razonar o pensar, pero como en el caso del virus de la gripe porcina, su capacidad de sobrevivencia y de desear dominar otros hábitats, incluso matando al hospedero, es admirable.

El virus tipo A subtipo H1N1 ocasiona la gripe porcina. Al mutar un virus recibe otro nuevo denominativo, una nueva “cepa”, tipo o subtipo se crea. Este nuevo virus tiene nuevas características en relación con la cepa o cepas de las cuales se originó; asimismo puede tener nuevos hábitats (sistema respiratorio en el caso del virus A, H1N1), nuevo poder destructivo hacia el hospedero o “virulencia” (como en el caso presente hacia hombre) y otras características. Todo esto lo podemos enmarcar fácilmente dentro de la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, en que los seres vivientes van mutando permanentemente, buscando nuevos lugares para colonizar (hábitats) e incluso nuevos hospederos. Seguramente el nuevo hospedero también reaccionará para lograr sobrevivir y se defenderá. En este caso los seres humanos se defienden utilizando barbijos, construyendo barreras (cuarentenas), fabricando medicamentos, en este caso las vacunas, para lograr tener inmunidad contra el virus, utilizando antivirales para el tratamiento, etc. Esta es la batalla por la supervivencia, en este caso entre un ser inferior y un ser superior.

Al ser una macromolécula, en la mayoría de los casos un virus es microscópico, no pudiendo ser observado a simple vista, asimismo no puede ser generalmente observado con un microscopio simple, pero sí con un microscopio electrónico y su presencia puede ser detectada también con pruebas indirectas bioquímicas o percibiendo los signos y síntomas que suele ocasionar en el hospedero (secreción nasal, tos, fiebre, malestar general, falta de apetito, dolor articular y otros).

Podemos pensar en un virus como en un ser inferior, microscópico, tal vez muy inofensivo en primera instancia, pero si observamos los resultados de su ataque quedamos pasmados, ya que ocasiona cierre de escuelas y comercios, obliga a cuarentenas y otros, haciendo temblar a la Tierra.

Antes los virus podían viajar en el agua o el viento, al presente, en muchos de los casos, el virus A, H1N1 hizo su arribo a diferentes países, en los hospederos (personas enfermas), quienes viajan en aviones jumbo y hasta en la sección de primera clase.

Si aceptamos como cierta la Teoría de la Evolución de Darwin, uno o varios virus fueron los antepasados del ser humano, ya que los primeros seres vivos sobre la Tierra debieron ser los virus. Si por alguna razón los diferentes seres superiores fueran extinguidos de la Tierra, como fue el caso de los dinosaurios y como es el caso de los animales que van camino a la extinción, como son los cóndores, jaguares, parabas, caimanes, osos pandas y otros, a manos del hombre (por ejemplo, por el uso en los bailes folclóricos), seguramente los únicos seres vivos que quedarían sobre la Tierra serían los virus, debido a su alta capacidad de supervivencia.

Si aceptamos la teoría de que la vida llegó a la Tierra desde el espacio exterior, fruto tal vez de la destrucción de un planeta lejano que tenía vida, seguramente la vida llegó en forma de un virus (acompañando al polvo cósmico, que cayó, debido a la gravedad y se asentó en la Tierra), empezando la colonización del “geoide (elipsoide irregular) azul”, la Tierra.

La única razón para que los virus puedan ser llamados seres vivos seguramente es su capacidad de replicación, un mecanismo de reproducción por cierto muy raro. Asimismo debemos tomar en cuenta la composición del virus (macromolécula), constituido por cadenas de ácido desoxirribonucleico (ADN) y ácido ribonucleico (ARN), las cuales constituyen los genes.

Para el combate del virus A, H1N1, se deberá tratar de evitar las concentraciones de gente (escuelas, universidades, etc.) para evitar el contagio de personas enfermas hacia las sanas, asimismo se deberá lograr el aislamiento de las personas enfermas para su tratamiento ulterior con antivirales y tratamiento de mantenimiento. Actualmente, gracias a Dios ya se tiene la vacuna respectiva. Se deberá preparar a la población para la presencia de posibles casos, en hábitos de higiene y educación, por cierto muy olvidados, como son lavarse las manos con agua y jaboncillo, no acostumbrarse mucho a dar la mano (adoptar el saludo japonés), tener cuidado con los besos, toser y estornudar tapándose la boca con un pañuelo, entre otros. “Prevenir antes que curar”.

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