Incierta minería

José Luis Urdininea Melgar

 

Incierto es algo que no tiene un norte claro o carece de objetivos vislumbrables con cierta certeza. Bajo este sugerente título el ingeniero de minas, Jorge Espinoza Morales, ha publicado bajo el sello editorial Plural el libro: “Incierta minería” que abarca diferentes aspectos técnicos, económicos, financieros, tecnológicos e institucionales de la segunda actividad económica más importante en el país por su aporte a la formación del producto bruto interno PIB; la creación de fuentes laborales especializadas de varios niveles de formación y experiencia; su importantísimo aporte a la generación de divisas en la formación de la balanza comercial -la segunda, luego del gas-; activación económica y social en áreas deprimidas donde se localizan los yacimientos mineros por su demanda de bienes y servicios, infraestructura de comunicación y transporte, etc.

Las opiniones técnicas del ingeniero Espinoza están avaladas por una sólida formación académica y una vasta experiencia de trabajo en la minería privada y la estatal, lo que acredita su experticia en este rubro y sus análisis, han sido socializados a través de su publicación en el periódico paceño EL DIARIO S.A. desde el 2006, donde funge como columnista, y en algunos otros medios de comunicación escrita como Energy Press, etc.

El título del libro tiene su explicación porque esta actividad económica de tanta importancia para Bolivia, aun contando con una nueva Ley de Minería y Metalurgia, aprobada en mayo 2014, que fue lograda como el parto de los montes, luego de cinco años de estudio y análisis -cuando en ese lapso, se iban atenuando y luego esfumando los impulsos dinamizadores de la demanda mundial de commodities mineros y sus precios- se dijo con la consulta a los cinco niveles de su explotación que reconoce la ley: minería estatal, ,minería privada: grande, mediana y chica; minería cooperativizada, que también es privada, aunque sus objetivos son sociales y donde, supuestamente, sus excedentes (lucro) deberían cumplir el objetivo de su fortalecimiento y no su distribución y minería comunitaria, recién incorporada, que ha contribuido a los avasallamientos no resueltos, jurídicamente, pero algunos, sí políticamente.

Hasta hoy y luego de diez meses de su promulgación, aún no se cuenta con el respectivo Reglamento, encomendado al Ministerio de Minería y Metalurgia. Y, lo más importante, conocer ¿cuál será el régimen tributario al que se sujetará?, que debe figurar en una nueva Ley Tributaria cuya elaboración técnica fue encomendada al Ministerio de Economía y Finanzas para su consideración y aprobación por la Asamblea Plurinacional.

O sea que la actividad económica, segunda en importancia en el país, se encuentra en el limbo para la toma de decisiones de nuevas inversiones, que aporten nuevas tecnologías para exploración, explotación y su procesamiento metalúrgico y fundición hasta lograr metales que sirvan como materia prima para la creación de nuevas industrias que los usen para producir nuevos productos y, recién darle valor agregado, o la activación dinámica de las pocas existentes cuya explotación data de hace más de cincuenta años, heredadas de la época de los barones de la minería, tecnologías de las que carece el país por no contar con verdaderos institutos de investigación y desarrollo de ciencia y tecnología aplicable en este caso a la minería y, los pocos existentes de nivel universitario estatal: La Paz, Oruro y Potosí, realizan esfuerzos para sostenerlos, equiparlos y costear la realización de labores académicas de investigación de aplicación práctica y la formación de equipos de recursos humanos especializados, tal como la Universidad Autónoma Tomás Frías de Potosí “UATF” en su alianza investigativa con la universidad de Freiberg (Alemania) que ha producido y registrado en Bolivia y Alemania dos patentes para el procesamiento integral específicamente de las salmueras del salar de Uyuni denominados: “Proceso y equipamiento para la evaporación de sales en conos de evaporación invertida” y “Método para la eliminación del magnesio y el enriquecimiento del litio contenido en cloruros de soluciones de sales”, habiendo obtenido en su planta laboratorio en Potosí, denominada “Tecnikum”, carbonato de litio con una ley del 99.5% y rendimiento del 80%, que necesita validarse en una planta de escala superior.

Las carencias del país se agudizan cuando no se cuenta con una carta geológica nacional, trabajo que requiere planificación, diseño, organización, recursos humanos y recursos financieros para su logro y su ejecución cronológica sistemática, hasta abarcar todo el país. Algunos de estos estudios generales requerirán estudios especializados de modernas tecnologías que, sin embargo, no eliminarán la vital importancia de la prospección minera in situ, cateo.

El autor del libro mencionado no le ha hecho el quite a analizar problemas urticantes de la minería actual, tales como: a) el litio y sus avances tecnológicos bajo la Dirección Nacional de Recursos Evaporíticos en los salares de Uyuni (Potosí ) para el procesamiento integral de las salmueras y la obtención de carbonato de litio, grado batería con una ley del 99.5% o más, y cloruro de potasio, ojalá, con precios de venta finales compatibles con los de otros productores vecinos (Chile, con condiciones naturales más favorables en sus salmueras de Atacama y Argentina) y Coipasa ( Oruro), con soporte financiero muy importante del Estado plurinacional a través de un generoso presupuesto; b) Mutún (Santa Cruz), bajo la responsabilidad de la estatal Empresa Siderúrgica Mutún, sin avances y sin un norte definido; c) Malku Kota (Potosí), con minerales de plata e indio, con otro presupuesto estatal asignado a Comibol para hacer estudios complementarios a los que ya realizó la empresa canadiense South American Silver Corp., que dijo contar con la tecnología patentada para su procesamiento y que naturalmente son de su propiedad, yacimiento nacionalizado por razones políticas, al que el autor consideraría un proyecto marginal; Huanuni,( Oruro), el yacimiento estañífero más importante de Bolivia, con graves problemas económicos por la caída de precios del estaño, lo abultado de su planilla de sueldos y precios de contrato, su nuevo ingenio de 3000 TM/día, sin nuevas áreas desarrolladas para explotación y, su vital importancia por ser el principal proveedor de materia prima a la fundidora Vinto con su nuevo horno Ausmel, que empezará operaciones en el segundo semestre del presente año, etc., etc.

Este es un apretado comentario de los contenidos de este imprescindible libro para comprender una actividad económica riesgosa técnica, financiera, ambiental y económicamente, pues, su producción se destina, mayoritariamente a los mercados internacionales, y sus precios dependen de las condiciones de mercado: oferta y demanda y, a veces, éstos son deformados debido a las manipulaciones que hacen los grandes grupos empresariales multinacionales que se encargan de su comercialización en el mundo. Se arguye que la solución de estos problemas es su procesamiento en el país hasta lograr metales. Esto resultaría cierto si estuviéramos en condiciones de garantizar que los metales producidos en el país, colocados en los mercados internacionales, generalmente puertos marítimos, podrían competir exitosamente en precio con otros productores del mundo. Algo ponderable se ha logrado con la Empresa Metalúrgica Vinto produciendo estaño grado industrial ley del 99.95%, pero esta es otra historia.

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