Guerra de Malvinas

Los Mk-62 Camberra “Murcielagos”

Antenor Fernández Yañez


Los argentinos emplearon el Camberra “Made in England” en la Guerra Aeronaval de Malvinas, el Comandante de las Tropas Británicas de Desembarco Gral. Jeremy Moore, se salvó de milagro porque una bomba redujo a astillas su puesto de Comando, Moore en ese momento se encontraba inspeccionado las líneas de ataque de sus Batallones.
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Los “Murciélagos” Mk-62 Camberra de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), fueron la temida pesadilla para buques y tropas de desembarco inglesas, por la precisión y puntería de los bombarderos argentinos, lanzando bombas en incursiones nocturnas desde el 1 de mayo hasta el l3 de junio en la Batalla Aeronaval de 1982.

Nuevos Horizontes de EL DIARIO entrega a sus lectores la performance guerrera de este sistema de armas de la FAA, en el enfrentamiento aeronaval del Atlántico Sur.

El Camberra de la II Brigada Aérea Paraná- Entre Ríos, operó desde la Base Aérea Militar (BAM) Trelew, en acción conjunta con cazas de ataque e interceptores desplazados en el Teatro de Operaciones (TOA).

Su primera salida de combate se produjo el 1 de mayo, este bombardero de fabricación inglesa que fue adquirido en 1971, se lanzó sobre la moderna y poderosa Flota de Mar de los británicos (121 buques) que pretendía efectuar un heli desembarco de Batallones y establecer cabecera de playa con el apoyo y cañoneo de dos fragatas y el Destructor HMS “Sheffield”, buque insignia de la expedición “Black Buck”.

En el libro “Halcones de Malvinas” del Cap.(r) Marcos Carballo, el Capitán Eduardo García Puebla de la Escuadrilla de bombardeo “Ruta” rememora el Bautismo de Fuego de los Camberras.

DESAPARECIDOS EN EL MAR

Después del vuelo a gran altura y completar la fase del descenso, llegamos para el ataque rasante a pocos metros sobre el mar y sorprender a los buques enemigos, de pronto, de una nube apareció un pequeño filete plateado (misil aire-aire Side-winder) con pasmosa velocidad.

Yo rompí la formación por la izquierda, lanzando “chaffs” (clavos calientes) para desviar ese mortal proyectil, casi rocé el agua con mi ala, el numeral uno lo hizo por la derecha, pero el Sidewinder se “enganchó” a la guía calórica del Camberra de adelante el “Rifle” dos.

¡¡ Guarda el 2!!, ¡Guarda el 2..! ¡¡vire caraj… Dios…!!.

Ya era tarde, no tuvo tiempo de evadirlo, vi el misil entrar por la tobera de su motor derecho, lo que no provocó ninguna explosión violenta o destrucción progresiva del motor.

El Capitán Baigorri, que hizo viraje por la derecha, pudo ver la eyección, los dos hongos de los paracaídas y la caída del Camberra al mar con fuego en el motor derecho.

El buque Aviso ARA “Sobral” zarpó mar adentro para rescatar a los tripulantes eyectados del Camberra, pero fue atacado con misiles por helicópteros ingleses Sea King, provocando la muerte de ocho marinos, el pequeño buque retornó al puerto muy averiado tras bogar por varias horas en el mar, por cuanto su sistema propulsor y de dirección estaba inutilizado.

Los tripulantes el Camberra, Tte. Eduardo de Ibañez (piloto) y 1er.Tte. Mario Gonzales (navegante), desaparecieron en el mar, fueron las primeras bajas en el drama de la guerra, inicio del enfrentamiento entre ingleses y argentinos.

EL BUQUE TANQUE MAS GRANDE

El 8 de junio, cuatro Camberras y un TC-68 atacaron al buque tanque “Hércules”, que presuntamente navegaba en dirección a los PAL Hermes e Invencible de la Royal Navy, para abastecerles de combustible, el Tigre (TC-68) lanzó bombas en dos pasa-jes, en el primero se observó que explotaba en la línea de flotación y otro en el agua.

El buque cisterna viró rumbo noreste y luego al norte, después cuatro Camberras, con el indicativo de “Negro” despegaron desde la BAM, Mar del Plata, mientras el Tigre sobrevolaba por las cercanías del buque petrolero, esta aeronave guió a los bombarderos para atacar al “Hércules”.

A las l3:30 el jefe de la escuadrilla arrojó sus bombas, una a 15 metros más allá del buque y cuando su numeral se posesiona-ba para lanzar sus bombas, recibieron por radio la orden de cancelar, porque el radar de Malvinas informaba de dos ecos (Ha-rriers) que se dirigían a esa posición.

El petrolero enfiló hacia Rio de Janeiro, donde llegó días después, tras el reclamo de sus propietarios por las bombas sin explotar alojadas en un depósito y sobre la cubierta del buque alegando que el mismo, no tenia vinculación con la guerra, las autoridades argentinas se ofrecieron desar-mar las espoletas, pero los propietarios se negaron. En cambio, recibieron a militares brasileños, de acuerdo a fuentes fidedig-nas, el buque de bandera liberiana llevaba combustible para las unidades de superficie inglesas.

El 20 de julio el “Hércules” zarpó de Rio de Janeiro, escoltado por un Destructor brasileño y en aguas internacionales su tripulación lo hundió a 490 kilómetros de Florianápolis, se produjo un proceso judi-cial contra la Argentina que no prosperó y fue cerrado en 1989.

EL ÚLTIMO HÉROE

Dos Mk-62 Camberra, despegaron des-de el continente a las 22:55 rumbo a Malvi-nas, bajo el indicativo “Baco”, tras lanzar bombas sobre una concentración de tro-pas inglesas en la ladera del monte “Ha-rriet”, el Mk-62 matrícula B-108 fue alcan-zado por un misil disparado desde el Destructor “Exceter”.

La explosión dio cerca a la raíz del plano izquierdo (ala), el impacto inutilizó el asien-to eyector del Capitán Fernando Casado, navegante del bombardero, quién perdió la vida al estrellarse con su avión, siendo el último héroe de la FAA en el epílogo de la guerra.

En tanto que el piloto Capitan Roberto Pastrán, se eyectó descendiendo en para-caídas, fue capturado y sometido a intenso interrogatorio por los ingleses.

“Yo alcancé a eyectarme, Fernando que-dó para siempre en nuestras Malvinas, me invadió la tristeza, pero acepte la voluntad de Dios”, señala el sobreviviente.

MANOS CONGELADAS

Cuando caí al agua, el im-pacto del frío fue muy fuerte, rápidamente se congelaron mis manos, por lo que costa-ba inflar el bote salvavidas -prosigue- mis reacciones eran lentas, sin el traje anti exposición no hubiera pasa-do más de un minuto, antes de que yo muriera por paro cardiaco, gracias a Dios, pu-de inflar el salvavidas y el bote, me deshice del paracaí-das y pude subirme a mi ta-bla de salvación.

Al llegar a la costa, encon-tré una gruta entre las pie-dras y me cubrí con el bote de goma, movía constan-temente mis manos y mis pies, mientras luchaba contra el sueño, temía no despertar más.

En la mañana del 14 de junio fui tomado prisionero, ese día toda la isla estaba bajo control de los británi-cos, se produjo la capitula-ción. Tres meritorios bom-barderos, ofrendaron su vida al servicio de la Pa-tria: Capitán Fernando Ca-sado, 1er. Tte. Mario Gon-zales y Tte. Eduardo de Ibañez.

El Escuadrón Camberra, realizó 25 salidas de com-bate, fue eficiente, destruyeron el Puesto de Comando de la Infantería Inglesa, el Gral. Jeremy Moore, se salvó de milagro por encontrarse en ese momento inspec-cionando sus posiciones de ofensiva en la pradera próxima a Puerto Argentino.

Los pilotos y navegantes del Camberra, en sus incursiones nocturnas para atacar a la expedición británica debían volar más de 778 kilómetros con meteorología adver-sa, visibilidad nula, daba la impresión que observaban una pizarra, no había puntos de referencia externos, dificultades para ubicar los blancos (buques y puestos de desembarco).

Estaban expuestos a misiles de las mo-dernas fragatas, cuidando el avión y el va-lioso combustible para el retorno a la Base.

ATACAR SIN ODIO

El Capitán Pagano, navegante del Cam-berra, rememora la salida del 4 de junio, para atacar a la flota inglesa en mar y tierra.

Después de la reunión con los pilotos de Mirage III, para bajar un poco la tensión previa a la misión de salida, nos llenamos hasta el tope de combustible verde (yerba mate) con algunos pilotos del A-4C; la pri-mera fase del vuelo debía ser a l2.000 me-tros de altura, hasta las islas de San José, de allí 30 millas al norte del Estrecho de San Carlos a unos 110 kilómetros más de “yapa”.

En la cabecera de pista, rezamos un Dios te Salve, María; el chorro de los mo-tores de los que estaban adelante, hacían bellaquear a nuestro avión, parecia un po-tro, que no podía estar quie-to, luego despegamos uno tras otro, arriba, encima de las nubes una luna grandota y un cielo azul oscuro, nivela-mos, yo seguí minuto a minu-to la navegación con algunos “viajes” hacia mi mujer y los chicos.

Entramos por la Península Federal, lanzamos de corrida 18 bombas, primero lo hicie-ron los “Linces” y después los “Puma”, debajo nuestro, el gran colchón de nubes, se iluminó con el resplandor de las bombas.

Empezaba a encomendar al Señor, por las bajas ene-migas, porque realmente tirá-bamos sin odio, cuando la voz tranquila del radarista de Malvinas nos advirtió: aten-tos Linces y Pumas “moscardones” (Ha-rriers) a la cola de Los Pumas, denle chau-cha a pleno y traten de trepar si pueden.

Para escapar de la PAC (Patrulla Aérea de Combate) enemiga y poner más liviano al Camberra, tuvieron que librarse de los tanques de puntera.

Después del susto retornamos al Conti-nente, aterrizamos y antes de dormir con el Rosario entre los dedos, pensaba en los que luchan, en los que donan lo que no tienen en el orgullo de las familias que pelean con honor, pensaba en nuestros hermanos hispanoamericanos del Perú, Venezuela y BOLIVIA.

(Antenor Fernández Yañez, Cel. 73041229).

 
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