Julio Méndez, pionero del pensamiento geopolítico boliviano

Por: José E. Pradel B.


Mapa de Sud-América de Joseph H. Colton, publicado en 1865. Es uno de los más demostrativos sobre el dominio de Bolivia en su extenso litoral. Por otro lado, representa el perfecto equilibrio que generaba Bolivia, con su litoral y su amplio territorio en el corazón del Continente.
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(Con una herencia de antigüedad que lejos de abrumarnos nos incita y nos proyecta al provenir, los sudamerica-nos tenemos que aprender a ser los más jóvenes: ¡ideas, imaginación, proezas de la voluntad y la inventiva! Venimos de las más remotas lejanías; queremos proyectarnos a las más al-tas conquistas del futuro. Esta es la voz de Bolivia, la enclaustrada, a un continente que no comprende todavía su destino heroico de concentración y sacrificio).

Fernando Diez de Medina, 19751

Durante el gobierno del Gral. Mariano Melgarejo, los plenipotenciarios de Chile y Bolivia, por el primero: Alvaro Covarrúbias y por el segundo: el argentino Juan R. Muñoz Cabrera, suscribieron el 10 de agosto de 1866, en Santiago el ‘Tratado de Límites’, que fijó como frontera: “Art. 1°. La línea de demarcación de los límites entre Bolivia y Chile en el desierto de Atacama, será en adelante el paralelo 24 de latitud meridional desde el litoral del Pacífico hasta los límites orientales de Chile, de suerte que Chile por el sur y Bolivia por el norte, tendrán la posición y dominio de los territorios que se extienden hasta el mencionado paralelo 24, pudiendo ejercer en ellos todos los actos de jurisdicción y soberanía correspondiente al señor del suelo” 2. En ese sentido, este Instrumento Internacional interrumpió momentáneamente 24 años de usurpación gradual procedente de Chile, iniciado en 1842, por otro lado, “Bolivia renunció a sus pretensiones máximas, basadas en el ‘Uti possidetis juris de 1810’ de llegar hasta el paralelo 27° Lat. S.” 3.

Con el transcurso del tiempo las Repúblicas del Perú y Chile disputaron el primer rol como Estado marítimo en el Pacífico Sur. En este contexto, se formó las primeras ideas del pensamiento geo-político Boliviano, el pionero de esta corriente fue Julio Méndez, que escribió la teoría del ‘equilibrio Americano y la necesidad de la neutralización perpetua de Bolivia’, con una perspectiva futurista, profetizó las complicaciones que afligirán a Bolivia, a fines de la década de 1870’ y principios de los 1880’.

Sobre este personaje, es necesario mencionar, que Julio Méndez nació en Ayopaya (Cochabamba) en 1833 y fue hijo natu-ral del destacado diplomático Manuel de la Cruz Méndez, Ministro de Relaciones Exteriores (1842 - 1844) y creador del Departamento del Beni. En 1857, Julio era ya profesor de historia y filosofía en el colegio de ciencias ‘Sucre’ de Cochabamba. Adquirió un saber vasto, alcanzando la reputación de sabio. En 1872, mientras residió en Lima, publicó en los periódicos el ‘Nacional’ y la ‘La Patria’, diversos artículos que fueron compilados y publica-dos en 1874.

El 18 y 20 de septiembre de 1872, pu-blicó sobre la actitud absorbente de Chile y la obligación que tiene dicha nación de respetar el Derecho Internacional Ameri-cano, además realizó también un llamado silencioso a las naciones del Continente a pronunciarse sobre el tema: “pero si el Uti possidetis del año 1810 4, no ha de conti-nuar siendo la Constitución Internacio-nal de Hispano-América, la preponde-rancia de Chile sobre el Perú y sobre el Pacífico, habrá crecido proporcionalmen-te con los 12° geográficos desmembrados, a Bolivia (del 24° al 27°) y a la Confede-ración Argentina (del 42° al 50°): es decir, cuando Chile pueda ser dueño de los paí-ses de Atacama y la Patagonia, por con-sentimiento de la América española” 5.

Consecutivamente, publicó con una gran visión geopolítica el papel de Bolivia, como nación central de Sud América y el beneficio que podría tener la construcción de un ferrocarril transcontinental que atra-vesaría nuestro país. En efecto, la situa-ción geográfica según Méndez, hace de Bolivia, una nación neutral por excelencia y además necesaria de existir: “Los ferro-carriles continentales del Brasil al Perú y de Buenos Aires a Lima, tienen que pasar por allí (Bolivia, J. P.). Es un puente que ha de unir todos los extremos de la Améri-ca; y no convendría que su territorio fuese parte adherente de ningún Estado. El centro es como la fiel de la balanza, el jus-to medio de la circunferencia, y, por consi-guiente, la neutralidad por excelencia. Podríase borrar esa nacionalidad del ma-pa de la América del Sur, pero ¿sería dado hacer desaparecer el territorio, la geogra-fía mixta de esa parte del continente, que es de donde se deriva el papel internacio-nal de Bolivia?

Preguntémonos, además: ¿ese papel es beneficioso al sistema general del medio continente? Sin duda que sí, puesto que tiene las condiciones de todo centro geo-métrico, de ser esencialmente regulador. La neutralización de un Estado semejante es la más grande ventaja que podía pro-ponerse al derecho de gentes americanos; de tal manera que si Bolivia no existiera, convendría crearla” 6.

Con relación a la ambición de Chile, sobre los territorios Bolivianos, escribió: “La anexión a Chile de Atacama y la Pa-tagonia, tiene trascendencias muy lejanas y conduce a complicaciones muy graves contra la familia hispano-americana” 7. También subrayó sobre la avaricia chile-na: “Bolivia ha sellado con su signatura la ambición de Chile, entregándose a dis-creción para que en un tiempo no remo-to, se apodere del resto de la costa. ¿Ni cómo suponer que la nación que la ha disputado tres cuartas partes del desierto, se detenga ante la última cuarta parte, que es mucho más importante que la par-te renunciada? En la última fracción se halla situado el huano y la bahía de Me-jillones, los tesoros de Caracoles, los puertos de Antofagasta, Cobija y Tocopi-lla, las huaneras de Paquica, el bórax y el salitre; y en el interior de la costa, la alti-planicie de Atacama. Chile persigue esta concentración de incalculables benefi-cios, con esa tenacidad que negocia con todos los partidos políticos de Bolivia, ofreciéndoles en compensación de la suelta, la costa de Moquegua y la protec-ción de sus caudillos” 8. De esta manera, Julio Méndez, describe desde una perspec-tiva futurista lo que ocurrirá siete años después, es decir profetizó la invasión militar chilena efectuado el 14 de febrero de 1879 al puerto boliviano de Antofagas-ta, que dio inició a la denominada Guerra del Pacífico, que ocasionó la pérdida de todo el litoral boliviano.

Sobre la neutralidad, describió: “hallán-dose Bolivia como el centro de los tres sistemas internacionales del Pacífico, del Plata y el Amazonas, su posición geográ-fica decide completamente de su carácter neutral” 9. También detalló que la: “na-ción neutral no vive para sí; vive para aquellas a quienes se refiere su neutrali-dad. En la neutralidad hay una relación de generosidad útil a los que la aprovechan. Por eso, las cesiones territoriales que ha-ga Bolivia, provocarán cuestiones genera-les. La de Atacama ya es una cuestión del Pacífico en la que al Perú le ha cabido la misión de dar el primer grito de alerta. En el Plata, la cuestión del Chaco, resuelta con una inconcebible ceguera, por los ne-gociadores del Tratado tripartito, que pro-cedió a la guerra con el Paraguay, ha de ser resuelta por la fuerza de las cosas, en favor de Bolivia. Lo que son las provincias bolivianas del Beni y del Caupolicán para el Perú y el Brasil, es la región del Chaco para el Brasil y el bajo Plata la mediane-ría indispensable entre los Estados de una y otra parte” 10. Sobre este pensamiento, el internacionalista Jorge Escobari C., señala: “la posición excepcional de la República de Bolivia, le permite conjugar las naturales proyecciones de la política internacional de los cinco importantes Es-tados con los cuales limita” 11.

Pero con la firma del ‘Tratado secreto de Alianza entre Bolivia y el Perú, en Lima el 6 de febrero de 1873’, nuestro país se sintió seguro y dejó de lado los consejos y visión de Julio Méndez.

En 1874, nuestro personaje publicó una obra titulada: “Cuestión municipal en Bolivia”. Un año después imprimió un fo-lleto “Bolivia ántes del 30 de noviembre de 1874”. Posteriormente, en 1879, el Pre-sidente Gral. Hilarión Daza lo nombró Mi-nistro de Instrucción de Justicia, Pública y Culto, cargo que ejerció hasta la caída de éste. Luego entre 1879 y 1880 presentó su obra titulada: “Opiniones del Ministro de Justicia, Instrucción Pública y Culto, Anexos Anteriores al ultimátum de Chile, 2 tomos”. A él también se debe un pro-yecto militar de defensa en la contienda que el Gral. Daza lo desechó.

Consecutivamente, en 1884 publicó una obra: “Incompetencia de las mesas escru-tadoras para lo contencioso”. Con el tiempo se adscribió al liberalismo del Gral. Eliodoro Camacho y defendió la posición guerrista. En el ocaso de su vida fue nombrado E. E. y Ministro Plenipo-tenciario ante la República Argentina, falleció en 1908.

A modo de conclusión, en palabras del escritor Isaac S. Campero, podemos decir que: “¿Qué es Méndez para nosotros? Es talento sin competencia que se asemeja al genio; es luz que alumbra nuevos y dilata-dos horizontes; es corazón, alma, calor, entusiasmo, vida de todo un conjunto ar-mónico y literario; es patriotismo que no conoce el yo ni el interés personal; es esperanza positiva de la patria boliviana; es elocuencia sin límites; doctrina que cuaja principios y hace brotar ideas” 12. Sin embargo, el pensamiento geopolítico planteado por Julio Méndez, sobre el ‘equilibrio natural’, con el tiempo maduró, “la función internacional de Bolivia se condensa entonces en una fórmula de su cancillería: ‘Bolivia debe ser tierra de contactos y no de antagonismos’. La anuncia por primera vez, en 1936, el Mi-nistro de Relaciones Exteriores, Luis Fer-nando Guachalla” 13.

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