El cambio de clima en el altiplano

Mauricio Mamani Pocoaca

La región altiplánica en el pasado fue la principal productora agropecuaria. Sus habitantes eran analfabetos, no sabían leer ni escribir, sin embargo, como buenos herederos de la cultura de abundancia eran grandes investigadores, expertos en el manejo técnico agroambiental, poseían sabiduría en tecnología tradicional. Sus actividades agropecuarias siempre obedecían a los indicadores naturales de una nomenclatura construida sobre la base de la experiencia cotidiana de sus actividades, posiblemente practicada por siglos. En su medio convivían con la misma naturaleza, todo era funcional, razón por la que siempre eran exitosos en sus trabajos agropecuarios y abastecían con su producción en especial a los centros poblados urbanos, como La Paz, Oruro y Potosí.

A partir de la Reforma Agraria de 2 de agosto de 1953 se inició el cambio social. La comunidad tradicional se desestructuró con la migración de sus pobladores a las ciudades y a las zonas de colonización, tanto dirigidas como espontáneas. Se abrieron escuelas, colegios y muchos de los hijos del sector rural llegaron a las aulas universitarias hasta lograr su profesionalización. Este cambio social provocó en las comunidades un conflicto generacional, como resultado hubo desprecio a la enciclopedia tradicional, críticas a la sabiduría ancestral y rechazo a ciertas técnicas agropecuarias. La nueva generación trató de imponer, empíricamente, sin un estudio del caso, lo que denominaban “moderno” y las consecuencias fueron más negativas que positivas.

Con los gobiernos neoliberales el sector rural recibió cooperación y comprensión muy importantes, había programas de extensión agrícola, programas agropecuarios de CORDEPAZ, Desarrollo de Comunidades, con oficinas regionales y zonales en todo el territorio nacional. Los campesinos eran considerados hijos predilectos de los gobiernos de turno. El sindicalismo campesino adquirió mucha importancia, sus dirigentes eran verdaderos defensores de los intereses del campesinado.

En esta última década el campesinado vive una etapa de mediocridad, muchos se consideran sabios y nada saben, están totalmente confundidos, critican a la tecnología tradicional, pero tampoco han asimilado lo moderno. Lamentablemente en esta época se presenta el fenómeno del calentamiento global y se requiere una nueva adaptación al cambio climático, es ahora cuando se necesita nuevos estudios de investigación con base en los conocimientos tradicionales y los indicadores naturales en la agricultura. En el pasado casi era una norma considerar tales indicadores para proseguir con el ciclo de sus actividades.

En esta época por causa del calentamiento global ocurren hechos muy desagradables y confunden más a los pobladores. Por ejemplo, esta vez las lluvias se adelantaron en el mes de septiembre, los campesinos fueron tentados a sembrar quinua, fuera de la fecha conocida tradicionalmente. Pero en octubre llegó la helada y arrasó con todo el sembradío, realmente fue un gran fracaso; en la próxima cosecha no tendrán quinua. En el pasado, la siembra de quinua se iniciaba desde la octava de la fiesta de Rosario y nunca en septiembre como ocurrió en la actualidad.

Otro caso: a mediados de octubre llovió casi toda la semana y luego se presentó una antawara (celajes del atardecer); de acuerdo con el conocimiento ancestral, era un indicador de la suspensión de la lluvia por lo menos por un mes; pero en realidad solamente pasaron unos cuatro horas y luego cayó una fuerte granizada; lo ocurrido ocasionó una verdadera confusión, pues en el pasado jamás sucedían estas anormalidades.

El movimiento de la luna era otro indicador importante. Tenían la costumbre de observar la posesión de la luna nueva, esto indicaba mes de sequía o de lluvia. Según ese indicador el agricultor procedía con sus actividades agropecuarias. Hoy, según nuestras observaciones, todo ha variado, ocasionando otra confusión en el proceder agropecuario. Al respecto, algunos de nuestros etno-meteorólogos dijeron: “El cielo está loco”. Ni ellos ni los comuneros entienden el calentamiento global, ni se imaginan que estamos pasando del Desarrollo Sostenible al Desarrollo Resiliente.

En la actualidad, el campesinado necesita con suma urgencia educación medio ambiental, a fin de estar capacitado para una adaptación al cambio climático. Con este conocimiento en el futuro podrán paliar el impacto que conduciría a la crisis en sus actividades agropecuarias, por ende a una pobreza local. Estamos en noviembre de día con tremendo calor y al día siguiente amanece con el agua congelada. Eso nos recuerda las historias de hambre en el mundo con el cambio climático. Realmente es preocupante lo que sucedió con el cambio de clima en el pasado, y puede ocurrir de nuevo.

El autor es Antropólogo Social.

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