‘Los pingüinos de Madagascar’, el cine en proyección:

Juntos son una fuerza para tener en cuenta


 

El director Simon J. Smith de Los pingüinos de Madagascar dice que los personajes del filme son como una banda de hermanos que valoran sobre todas las cosas su amistad, su código moral y el amor de unos por otros.

Y lo que es más importante, los pingüinos ponen toda la diversión. “Lo mejor de este proyecto ha sido el sentido del humor de la historia y de los personajes”, asegura el productor Mark Swift. “La diversión que generan hace que resulten así de atractivos”.

SOBRE LA BANDA

Tenemos a Skipper, con la voz original de Tom McGrath, que fue además el creador de los personajes para la exitosa película Madagascar (la cual también dirigió). En principio, había pensado en algún icono de Hollywood con una personalidad autoritaria para ponerle la voz, alguien con una “actitud fuerte y directa”, pero, al final, acabó cogiendo el papel él mismo. “Yo no salía muy caro, de todas formas”, bromea.

Skipper es el valiente líder del equipo y guardián del código de los pingüinos. Exige lealtad, obediencia y orden a su reglamentado grupo y no les exige nada que no hiciera él mismo. Su aleta derecha, Kowalski (voz original de Jeff Glen Bennett) es el cerebro de las operaciones y al que hay que acudir cuando los pingüinos necesitan un salvavidas rápido.

Un tercer pingüino llamado Rico vive solamente para hacer estallar todo lo que se encuentre. Cuando le tienen atado en corto, Rico es un arma muy efectiva, pero cuando se le deja suelto, es un peligro. Por último, encontramos a Cabo (voz de James Patrick Stuart), que aunque es el último de la fila, tiene el corazón más grande de todos. Cabo siempre está preparado para nuevos desafíos, pero, al ser el “bebé” del equipo, le suelen dejar de lado en el desarrollo de las misiones.

Al final, cada uno de ellos deja una impresión imborrable. Juntos son una fuerza que hay que tener en cuenta. “La suma de los pingüinos es mayor que cada una de sus partes”, afirma el director. “Trabajan realmente bien como un grupo, mucho mejor que cada uno por sí mismo. Son como las cuatro partes que conforman un cerebro: Skipper es el liderazgo, Cabo el corazón, Kowalski la inteligencia y Rico el valor. Así, entre los cuatro forman un todo que es, además, muy divertido”.

“De hecho, los pingüinos siguen la tradición de grandes equipos de película”, apunta Simon J. Smith. “Por ejemplo, el Equipo A, los Doce del Patíbulo, Kirk y Spock de Star Trek, e incluso los hermanos Marx. Tienen una personalidad enorme dentro de unos cuerpos pequeñitos”, asegura. “Y como otros grandes equipos del cine, se ven fuera de su zona de confort; se embarcan en una tremenda aventura, en la que se topan con personajes que les hacen dar lo mejor de sí mismos”.

Ya en las secuencias iniciales en los glaciares de la Antártida, cuando descubrimos el origen de los pingüinos en la película, podemos ver las primeras muestras de los irrompibles lazos que les unen y sus inolvidables travesuras. Desde el principio, comprobamos que no estamos ante unos pingüinos corrientes. Skipper, Kowalski y Rico marchan a un ritmo de tambor diferente de los demás pingüinos de documental que andan por el manto de hielo, mientras que el público exclama expresiones como “¡qué monos son!”.

Estos compases iniciales se burlan de este tipo de grabaciones de documental. Con la narración del legendario director Wener Herzog (que, de hecho, dirigió un documental sobre la Antártica titulado Encuentros en el fin del mundo) la cámara sigue una fila de pingüinos haciendo lo que hacen los pingüinos en estas situaciones. Por supuesto, nuestro trío (poco después cuarteto) de pingüinos no se conforma con pasarse el día deambulando por el hielo. “Ellos escuchan una llamada más profunda”, explica Tom McGrath. “Cabo, Kowalski y Rico no quieren ser como los demás, haciendo fila y desfilando por la Antártica. Saben que tiene que haber algo más ahí fuera”.

En lugar de eso, nuestros pingüinos están ocupados chocando la aleta y jugando. Es después de una de sus emocionantes escapadas en las que se zambullen en el agua para esquivar y serpentear peligros, cuando dan la bienvenida a un nuevo miembro de la tropa: Cabo, que acaba de salir del cascarón. Los momentos que preceden al nacimiento de Cabo no solo están llenos de acción, aventuras y situaciones cómicas, sino también de unos compases emocionantes durante los que nuestros cuatro pingüinos cimientan los lazos que les unen.

 
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