Femenina    

Estilismo real

Los outfist elegidos por la reina Letizia para asistir a la entronización de Naruhito en Japón han sido todo un acierto.



1 Para el viaje eligió un conjunto que mantiene la línea masculina de su última elección estilística, añadiendo en esta ocasión un toque de feminidad y elegancia gracias a los zapatos y el corte del conjunto.

2 Durante la cena de gala ofrecida por los flamantes emperadores a las más de 2.000 personalidades invitadas para la histórica ocasión, la reina encarnó la españolidad con un precioso vestido color capote hecho a medida por Carolina Herrera. Se trata de un diseño entallado, con manga francesa y falda de vuelo con unas pequeñas flores blancas bordadas en la zona del pecho y la cintura.

La reina combinó el espectacular diseño con un clutch de la misma marca: el modelo Scala Insignia de Carolina Herrera en color fucsia cuyo precio es de 450 euros. Sin embargo, además de apostar por lo seguro en cuanto al vestido, la reina decidió también sacar las mejores piezas del joyero real, como la tiara Flor de Lis, la más representativa de la corona española y una de las más valiosas de las llamadas joyas de pasar. Fue creada por la joyería Ansorena para la boda de Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia en 1906. Se trató de un regalo del entonces monarca, bisabuelo del rey Felipe, con motivo de su boda con Ena.

3 Para la entronización del Rey y teniendo en cuenta que una flor, la del crisantemo, es el emblema imperial de Japón, Letizia optó por un vestido largo de estampado floral, en el que resaltaban peonías, rosas y hortensias, sobre fondo verde aguamarina, de la diseñadora cordobesa Matilde Cano, que ceñía con un cinturón.

Por primera vez, la esposa de Felipe VI utilizó el collar de chatones de la reina Victoria Eugenia, que adopta diferentes formas en su largo, a modo de gargantilla. Unos pendientes de brillantes y esmeraldas, que pertenecen a doña Sofía, complementaban un conjunto impecable para un acontecimiento histórico.

Como marcaba el protocolo, pero a diferencia de otras damas de la realeza europea, la reina optó por una diadema como tocado, ancha en terciopelo rosa empolvado que recogía hacia atrás su cabello suelto.

Sobre el vestido, la reina incorporó la banda de la orden japonesa de la Preciosa Corona, una distinción que recibió durante su visita de Estado a Japón hace dos años.

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