NACIONAL    

Derrame de lixiviados

Habitantes de Alpacoma temen por contaminación

> Los pobladores soportan los olores fétidos y la polución en toda la zona, además de estar preocupados por la probable afectación a las aguas de riego en la zona



Los vecinos de Alpacoma expresaron su preocupación por los problemas de contaminación que está provocando el primer y segundo derrame de lixiviados en el lugar, por los olores fétidos y las polución en toda la zona, que además está poniendo en riesgo de afectar las aguas de riego en la zona.

En la víspera, el acalde, Luis Revilla, desvirtuó la contaminación de las aguas, pero los olores nauseabundos y la proliferación de moscas por los alrededores afectan a toda la zona. En el primer derrame para evitar que los residuos lleguen al río Achocalla, la Alcaldía construyó tres diques de contención, pero ahora se espera un estudio técnico descarte la afectación de los afluentes.

Los pobladores del municipio, situado en las afueras de la ciudad de La Paz, se quejan de constante mal olor en todo el sector, este inconveniente en ocasiones, incluso llegaría a la parte alta de Llojeta, en la urbe paceña.

Se puedo comprobar que el problema mencionado se acrecienta desde cerca el mediodía, durante unas horas, a causa de que en ese horario la temperatura alcanza su plenitud a raíz del sol.

Hasta el sector se puede llegar, por la parte final de alto Llojeta o la avenida Buenos Aires. La vía para llegar a Alpacoma, se encuentra asfaltada y a los costados se encuentran las casas de los pobladores, pero a pocas calles la ruta es íntegramente de tierra.

Al acercarnos a relleno sanitario de Alpacoma, se empieza a sentir un olor fétido. Siguiendo con nuestro camino conversamos con Macario, un poblador que se dedica a la herrería, nos relató que cotidianamente entran los camiones de aseo urbano, que transportan la basura desde La Paz, hacia el botadero, en tres turnos.

El vecino del lugar mencionó que durante el deslizamiento del relleno, ocurrido en enero, hubo personas en el sector a quienes les empezó a arder el rostro y tuvieron varias complicaciones dérmicas, por la contaminación.

Al llegar a la entrada del relleno, la movilidad que nos transportaba tuvo que parar en una caseta de control de la empresa de Tratamiento Especializado de Residuos Sólidos y Servicios Ambientales (Tersa), en donde los funcionarios que se encontraban a cargo indicaron que no se podía pasar sin autorización y tampoco se podía brindar información.

Para poder ingresar hasta el sector del relleno sanitario, el cual se encuentra en la parte abaja, es necesario usar equipo de seguridad y las áreas más bajas del botadero son las zonas más restringidas, como el de la piscina de lixiviados, donde se produjo una nueva fuga. Estando en el sector, que es la boca de ingreso, el olor nauseabundo se hacía más intenso, lo que atraía una gran cantidad de moscas.

Al salir notamos que en un tramo cercano a dos kilómetros antes de la entrada al relleno, no hay ninguna casa. Llegando al sector de la Asociación Acermach, un área en donde hay casi 10 ladrilleras, conversamos con los pocos vecinos que transitan por el camino, los cuales manifestaron su preocupación por los efectos de la contaminación.

Mencionaban que se enteraron de la fuga de lixiviados mediante la prensa, ya que aún no recibieron ninguna información de sus autoridades. Las personas consultadas concluyeron en señalar que estarán a la espera de los estudios técnicos, para conocer un informe oficial sobre el tema.

María Elena Castro, vecina del lugar, contó que cada día cerca de las 05.00, una neblina se manifiesta en todo Alpacoma, trayendo consigo un olor repulsivo, mucho más fuerte del habitual, lo que en algunas personas causa dolores de cabeza, ardor en los ojos y fuertes náuseas.

Relató que en muchas ocasiones las volquetas que entran al lugar llevando desechos al relleno, dejan caer su contenido, dejando basura a lo largo de su recorrido y en ocasiones atropellan a los perros, que rondan la vía buscando alimentos en los mencionados desechos.

Es así que en la vacía ruta de tierra vimos a un trabajador de la empresa La Paz Limpia, quien se encontraba barriendo los residuos que dejan los vehículos indicados, bajo el fuerte sol de mediodía que se siente en el sitio.

El cierre del botadero de Alpacoma, se encuentra en proceso, sin embargo aún falta realizar algunos trámites en la Gobernación y el Viceministerio de Medio Ambiente, de acuerdo con disposiciones legales, le correspondería a la Alcaldía. En este caso la población espera soluciones inmediatas para resolver una situación que realmente tiene un alto riesgo sanitario, razón por la que se propone acciones cooperativas entre gobierno municipal, departamental y del gobierno central.

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